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 [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble

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Reginhart
Baron de Malpertuis / Héritier de la famille
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MessageSujet: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:20

Organizadores de la FdB a écrit:
Como ya mucho se sabia y se iba sabiendo, la Gran Fiesta de Barcelona, y campesinos del heredero de Urgell, acercaban sus fechas. La ciudad de Barcelona se activaba desde unos cuantos días para poder organizarla, y poco a poco se iban creando lo necesario para el gusto de los invitados.

En el palacio de los Gobernadores, la sala en la cual todos iban a comer estaba ya llena. En medio, una mesa enorme tenia deliciosas cosas venidas de toda la Corona, y los pajes nada mas se apresuraban para ver que todo estuviese y siguiese en orden.

Entre las botellas de vinos, blancos y rojos, todos provenientes de la Corona de Aragon, Valencia y Catalunya aunque Reginhart amase mucho al vino de Borgoña, se encontraban tapas de todo tipos, tortillas de patatas, aceitunas rellenas, y otras varias cosas suculentas. Los pajes ellos mismos tenían ganas de meter mano a la perfecta decoración para probar...

Como era seguido el caso en esté tipo de eventos, las tres mesas estaban dispuestas en forma de C. La del fondo, la mas chica, era sin duda la que recibiría a Reginhart y a otras personas importantes, nobles de alto rango o alta sangre, o simplemente gente con quien Reginhart tuviese que hablar, o tuviese que valorizar...

Los invitados no tardarian en llegar, y la palabra de orden seria la diversión!

Hanseatic a écrit:
Hanseatic se levantó de su cama en Pedralbes pletórico. Al fin llegó el día de la Gran fiesta de Barcelona, donde todo el mundo, tanto los nobles como los plebeyos, podrían gozar en honor a Reginhart, el de los ojos esmeralda. El heredero de la noble dinastía de los Urgell hacía catorce años. Renginhart se iba ya forjando a si mismo, dando ya a una personalidad muy acentuada, que estaba entre la valentía y el sarcasmo. Y eso ya a la pronta edad de catorce años. Había pasado de niño a hombre, y por eso ese décimocuarto aniversario era tan especial.
El gobernador se habilló con unas nuevas telas que habían llegado de Turquía, aquella tierra exótica. Eran negras, suaves y sedosas. Como la noche misma. Eran espléndidas, pero discretas. Quedaba perfectamente plasmada esa elegancia natural que ha mostrar una persona segun los modernos renacentistas.
Depués de eso, llamó chasqueando los dedos a su fiel criado Jaume. Venía de familia pobre, pero el gobernador tenía la certeza que el criado no le fallaría nunca, sobretodo después de ayudarle a ser letrado. Eso era más que un bien de lujo, y Jaume apreciaba eso. Sí. Era el criado idóneo.


Escolta! Porta'm ja l'esmorzar! Però que sigui lleugeret, que avui hi ha el banquet!*

Al cabo de un rato, Jaume le llevó el desayuno. Hanseatic se lo tomó con presteza, deseoso ya de asistir a la fiesta. Se despidió de Jaume, y salió de su habitación, y recorrió los intrincados pasadizos de Pedralbes, el palacio que se podía considerar ya un monumento. La dirección del gobernador era el Palacio de los Gobernadores, un lugar antiquísimo, decorado con muebles del noble ébano, y con todo de cuadros en las paredes. Había un lugar donde estaban retratados los anteriores gobernadores de Catalunya. Desde Ignis al reciente Rocabertí. Había espacio para el presente y los futuros Presidentes de la Generalitat. Todo un agrado ver la representación de sus homólogos. Habían servido todos muy bien a Catalunya. Saliendo de su ensimismamiento, se dirigió por fin a la Sala donde se haría en banquete para nobles. Había un guardia en la entrada. El gobernador hizo como si el guarda no estuviera allí, y se encaminó con paso firme a la sala del banquete. Pero sucedió lo esperable. El guarda le barró el paso con su lanza.

¡Alto! No puede usted pasar. ¿Acaso es noble?
Que noble ni què? Sóc el governador de Catalunya, i tu, m'has de barrar el pas?**
¡Las órdenes son las órdenes! Sigo instrucciones precisas sobre quien puede entrar, y sólo la gente con un linaje noble puede entrar en este banquete.
Mira, pesat: qui fa que puguis viure, menjar i tenir aquesta posició de guarda aquest moment, sóc jo. Deixa'm passar, o et juro per Aristótil que et deixo de donar el sou! Vinga! Ja!***


El guarda estaba atemorizado. Sin su paga su familia dejaría de poder comer. Debía dejar entrar al gobernador. A fin de cuentas, tenía una elevada posición equiparable a la de un noble. Así pues, apartó la lanza, y Hanseatic pudo entrar en el banquete de nobles. Era precioso...

-------------------------------------------------------------------------------------

*¡Escucha! ¡llévame ya el desayuno! ¡Pero que sea ligerito, que hoy hay el banquete!
**¿Que noble ni qué? Soy el gobernador de Catalunya, y tu, ¿me has de barrar el paso?
*** Mira, pesado: quien hace que vivas, comas y tener esa posición de guarda en este momento, soy yo. ¡Déjame pasar, o te juro por Aristóteles que te dejo de dar el sueldo! ¡Venga! ¡Ya!

Rocabertí a écrit:
Rocabertí se levanto temprano en esta hermosa mañana, pues tenia bastante faena para arreglarse según requeria la ocasión, la gran fiesta organizada en honor a Reginhart, barón de Malpertus y heredero de la Casa de Urgell.

Despues de darse un baño a conciencia, apolainarse y ponerse sus mejores galas, tomo un desayuno frugal y se dispuso a partir para llegar con tiempo.

Murmuro, en estas:

A ver si por una maldita vez, llego temprano, que ya estoy cogiendo la mala fama de llegar siempre tarde a las fiestas

Dicho esto, salio con paso rapido de su casa, en dirección al Palacio de los Gobernadores, donde tendria ocasión de contemplar su retarato colgado en las paredes del salón, que por cierto aún no lo habia contenplado desde que lo colgaron en esas nobles paredes.

Enfilo hacia palacio, pero antes paso por la Gran plaza de la Vila, donde habia quedado con su amigo y compañero del Consejo, el excelentisimo juez del Condado LordAgik.

LordAgik a écrit:
El Juez del Condado había llegado a Barcelona la noche anterior a la Fiesta. Se hospedaba en la mansión del ilustre ex-Gobernador y amigo Rocabertí. Estos dias los miembros del consejo que no poseían su residencia en la capital se encontraban en la mansión en motivo de la Fiesta de Barcelona. Bajó a la Plaza Mayor de Barcelona.

- Hace un buen día para la fiesta - lo saludó Lordagik.

Mientras esperaban a los otros conejeros Lordagik observó los ya finalizados preparativos para la fiesta plebeya. Los grandes barriles cerveza en las largas mesas de roble y los panes recién horneados. Rocabertí y él cojieron un carruaje en dirección a la Sala donde se celebraba en banquete de la alta alcurnia. En el vestíbulo esperarían al resto de los miembros del Consejo.

Visigot3 a écrit:
Era la primera vez que Visigot3 bajaba a la Ciutat Comtal. El camino desde Vic era largo, pero muy agradable. Las vistas del Montseny nevado aún en esa época del año eran uno de los paisajes más bellos de ese pequeño país. Había parado a tomar un buen almuerzo en El Figaró, cuyas aguas termales servían para reconfortar los estómagos más descompuestos. Una vez en la capital, se llegó hasta el Palacio de los Gobernadores. Por intentarlo no pasa nada, pensó.


-¡Alto! No puede usted pasar. ¿Acaso es noble?
-Soy Visigot3, alcalde de Vic
-No está en la lista
-Soy alcalde de Vic
-No está en la lista
-Soy alcalde de Vic
-No está en la lista
-Soy alcalde de Vic

Al tercer intento, el guardia se llevó la mano al cinto.
Visigot3 entendió que era la hora de ir con el pueblo, donde se tendría lugar la verdadera fiesta. Al menos no tendré que guardar las formas, pensó.

Reginhart a écrit:
[En el Palacio]

Seguido por su paje Luis, habiendo dejado ya a sus soldados en las plazas de Barcelona para que disfrutasen de la fiesta dada en honor a los plebeyos, el barón de Malpertuis se acerco a la puerta del palacio de Gobernadores.
Reginhart estaba vestido con la sobriedad oscura propia a los nobles de borgoña donde había vivido toda su infancia. El guardia le reconoció e inclino la cabeza mientras le murmuraba unas palabras, como si temiese un gran error.
El joven barón sonrió, y rio brevemente. Estaba de humor alegre ya que sentía cuanto esté día le era dedicado, a él, y cuanto aquello le agradaba.


Hizo bien, el Gobernador es, no lo olvidemos, Conde de Catalunya, y por ser el que nos ofrece en gran parte la fiesta y por ser el que dirige el Principat, debe estar al lado de los grandes durante el banquete.

Así se entretuvo unos minutos con el guardia, cosa que en tiempos normales hubiera evitado, pero que en tiempos de fiesta le parecía lo más normal. Le regaño de no haber dejado pasar al alcalde de Vic, y le ordeno que dejase pasar a partir de ese momento a todo alcalde. No había tampoco que olvidar que ellos habían ayudado con el proyecto del pan. Y que también dejase pasar a todo hombre de iglesia. Eran personas, que sin ser nobles, merecían ser separados del conjunto de la plebe. Si no es siempre, en ocasiones como esta, que no era una fiesta habitual, si. Porque esta fiesta era también para el pueblo, y los representantes de esté merecían lugar al lado de los nobles de sangre.
Cuando acabaron de hablar y que el guardia volvió a hacer una reverencia, Reginhart entró en Palacio y después de haber recorrido los pasillos que por haber venido bastante seguido últimamente a verificar, empezaba a conocer, aunque no dudase de los misterios que tenían que esconder aun para los más ancianos Catalanes.
Llegando frente a la Sala de banquetes, suspiró levemente y coloreo su cara de una enorme sonrisa lo más amigable y digna posible. Y entró.
La primera persona que vio, tal vez por el hecho que ya le había hablado de ella el guardia, era el Gobernador del Principat. Nunca le había visto antes, pero se dio rápidamente cuenta que era el único invitado que había llegado.
En el camino, había visto cuanto se iba prendiendo el fuego del pueblo en las calles, y aunque siguiese nervioso, esperaba que contrariamente a sus últimos pensamientos, mucha gente vendría.
Se acerco al hombre con el cual ya había intercambiado varias misivas, y después de explorarle un poco para descubrirle, le saludo.


Gobernador, que gusto conocerle al fin.
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Reginhart
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:21

Claramunt a écrit:
[En el palacio, frente a la puerta de la sala de banquete]

Pau Claramunt demoró algo más que los otros ilustres miembros del gobierno en llegar a la sala, ya que sus responsabilidades de Comisario de Comercio le impusieron algunas tareas de última hora, relacionadas con la fiesta; al final se había aprobado una participación de la Generalidad en las fiestas de cada villa, y el recopiar los mandatos en varios ejemplares llevó su tiempo.

Eso tuvo sus ventajas, ya que así, al no ser el primero en llegar, no tuvo que enfrentar el celo excesivo del guardia.

Claramunt no era, formalmente, noble, pero sí así se consideraba, por las responsabilidades y posiciones que habia tenido y aún tiene, por el respeto que la gente le muestra, y por otras cosas, que sólo muy pocas personas sabían.

Vestido con sus mejores ropas, medias y sombrero lujos -- desgraciadamente prestados, ya que no pudo comprarlos la noche anterior como previsto, por no coincidir con la tejedora Txiki; eso pasa por dejar las cosas para última hora --, la frente en alto y con paso firme se dirigió hacia la sala del banquete.
Por si las dudas, llevaba también en el bolsillo la carta escrita del puño del facellido Imnaril donde se le ofrecia elevarle al rango de la más alta nobleza de la corona; si alguien ponia en duda su derecho a estar presente esa carta sería justificación suficiente de su cualidad.

No es que los honores le atrayesen demasiado, sino hubiese reclamado su derecho antes de que muera el rey; pero sentía que debia presenciarse en el banquete, y quizás poder hablar con el joven Reginhart de asuntos importantes.
No creia que un banquete tan grande se hiciese solamente para festejar un cumpleaños; o sí, también, pero muy a menudo los hechos tienen múltiples razones.

El joven pelirrojo, justamente se acercaba por el otro lado del pasillo;
quizás llegarian juntos delante del guardia.

Rocabertí a écrit:
Desde la plaza de la catedral, enfilaron hacia el palacio de los Gobernadores, las calles de barcelona estaban llenas de gente que festejaba con gran algarabia este evento, despues de tiempos dificiles, el pueblo gusta de sacar la la alegria en las calles.

Rocabertí y Lordagik llegan a las puertas del palacio, continuan su camino y en los jardines de la entrada se encuentran con Claramunt, ex-alcalde de Vic y actual CdC del Condado:

Bon dia Claramunt, anem cap dins que encara farem tard

Claramunt devolvio el saludo, Bon dia doncs anem, y todos juntos se dirijieron ante la puerta cubierta por un guardia con cara de pocos amigos.

Nada más llegar a su altura Rocabertí, exclamo con voz potente:

Guardia, som Rocabertí, ex-governador del Comtat i actual capità de l'exercit Comtal, el excelentissim jutge Lordagik i Pau Claramunt CdC del Comtat i ex-alcalde de Vic!!!


El guardia tras un subtil titubeo, se cuadro y dejo entrar sin dilación a la altiva comitiva. Lo que los consejeros no sabían era que el Guardia ya había sufrido un desafortunado incidente con el Gobernador.

Llvis a écrit:
Desde los jardines se oyó un grito:

Ei!!! Espereu-me companys!!


Llvis se había preparado para la ocasíon, y por este motivo llegaba tarde. Así que en cuanto hubo alcanzado a Rocabertí, Claramunt i Agik se presentó al guardia:

Guardia, sóc en Llvis de Rocabruna, Batlle del Comtat i ex-fiscal de mateix.


Y el guardia abrió paso, y Llvis notó algo extraño en su cara, però se dirigió a la fiesta junto con sus compañeros.

Roger_de_gracia a écrit:
Dom Roger de Gràcia hacía dos días que viajaba hacía tierras Barceloneses, donde tanto tiempo había vivido, allí entró en el mundo de la religión, Don Ubaldo lo nombró diácono, allí también, se casó con Doña Irial que al cabo de un tiempo sería anulado tal matrimonio, ejerció de capitán durante dos meses, y luego de juez durante 120 largos días.
Sin embargo, y por varias razones, emigró hacía tierras lleidatanes dejando atrás amigos, buenos amigos, y la mitad de su ajetreada vida.

Cuando el cura cruzó la muralla que limitaba la capital de Catalunya, pudo notar en su rostro la brisa del mar, cerró los ojos y le vinieron a la cabeza todos los buenos recuerdos que tenía de Barcelona, todo lo que hizo cuando vivía allí, las largas tardes de invierno en la taberna, las misas dominicales, las candidaturas de Maties como alcalde, los días, tardes y noches que había estado con Irial...

Una vez despertó de aquel sueño, por así decirlo, se fue hacía la Santa Basílica de Barcelona, cuya fue durante muchos meses su centro espiritual y religiosos, el lugar de encuentro de los aristotélicos de la capital.
Una vez allí, Roger oró el credo varias veces y dio las gracias a Dios Nuestro Señor por haber llegado sano y salvo a su antigua ciudad.

Después de darse un paseo por la ciudad y recordar buenos momentos, se dirigió hacía el Palacio de la Generalitat, que tanto tiempo estuvo en él trabajando duramente por los intereses del condado, vio el guardia que barraba la entrada a la sala donde la nobleza celebraba la fiesta, se acercó a él y le pidió entrar a la susodicha,


-Buenas días, caballero, que Dios Nuestro Señor le guarde en su más bondadosa guarda. Soy Dom Roger de Gràcia, cura de la bella ciudad de Lleida, aristotélico, predicador de la palabra del Altísimo, y fiel servidor de Dios Todopoderoso.
¿Sería usted tan amable de dejarme pasar? En la otra sala hay algunos salvajes que podrían poner en peligro mi integridad, pecadores, averroístas e incluso ateos!
, además me han dicho que hay muy poco vino, murmuró el cura

El guardia sin decir nada, se apartó de la entrada para dar paso a Roger.
Hanseatic a écrit:
El gobernador estaba ensimismado mirando un cuadro nuevo que habían colgado para la ocasión. Representaba un viaje, en el que se representaba a un fray valenciano, que iba camino a Caspe, para una reunión muy importante. Se veía por el sobre lacrado con el símbolo de la ciudad y por el otro lacre, el del Secretario real de por entonces.
Entonces, una firme voz que venía de atrás le hizo volver a la realidad. Se giró para ver quien era, y vio un cabello rojizo y unos ojos esmeralda inconfundibles. Era Reginhart. Se le veía mejor de lo que le habían contado. Las cartas sólo revelan el interior de una persona, no su físico. Y éste era el de un joven apuesto. El del barón de Malpertuis.


Enchanté, ¡mi Barón! Es verdaderamente estupendo que quisiérais organizar este banquete. Mis más sinceras felicitaciones por su décimocuarto aniversario. Yo hace ya un poco que los cumplí, y ciertamente, es una edad muy buena, de pleno vigor. Ya sé que que le digan esto es un poco pesado, y quizás una tontería por mi parte, pero deseo hacerle ver que es estupendo tener catroce años.
Mas, dejando el hecho de ser una fecha señalada, ¿qué le parece si nos sentamos?

Claramunt a écrit:
mientras Claramunt caminaba hacia la puerta, oye alguien que le saluda, es en Rocabertí, junto a LordAgik, ambos colegas de gobierno y de partido

- Bon dia Claramunt, anem cap dins que encara farem tard
(buenos dias Claramunt, vayamos hacia dentro que ya volveremos a llegar tarde)
- Bon dia, Roca. Bon dia, Agik.

así pues, Claramunt no era, como lo pensaba, el último en llegar.
cuando reanudaron, ya siendo dos, la marcha hacia la entrada de la sala ja el joven Reginhart había entrado, y estaba hablandole a Hanseatic, el actual presidente de la Generalidad. Desde esta distancia no se escuchaba que decían, aunque la conversaicón parecia amena; eso era buen signo.

Al llegar a la puerta, fue Rocabertí quien, casi gritando ordenó que se diera paso.
Así pues, Claramunt no tuvo que dar explicación alguna, mejor así.

Ya una vez dentro de la sala se oye llegar a Llvis, con quien horas antes Claramunt había decidido de la participación que el gobierno tomaría en las fiestas populares de las varias ciudades del principado.
Mirando de reojo ve que el guardia lo deja pasar, aunque con cara de haber preferido estar de guardia sobre las murallas un dia de lluvia y granizo.

basset a écrit:
Basset llegó a la fiesta de palacio, la fiesta de los nobles. Venia desde la fiesta plebeya donde se había reencontrado con antiguos amigos y compañeros de partido.

Una vez dejó el caballo en los establos, se dirigió hacia la puerta donde un guardia le cortó el paso.

- ¡Quién es usted! ¡Donde se cree que va!

- Soy Basset de Pròixita, Camisario de Minas del Principat de Catalunya y vengo a felicitar a Don Reginhart de Volpilhat, Barón de Malpertuis y hijo y heredero del Conde de Urgell.

El guardia le dejó pasar. Espero encontrar a los otros consejeros y no perderme por los pasillos de Palacio - pensó.
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Reginhart
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:22

Klohita a écrit:
Klohita llego a las puertas del Palacio de los Gobernadores, donde la invitacion decia que seria la fiesta de cumpleaňos del heredero de Urgel, Reginhart.

El camino habia sido largo desde Valencia hasta Cataluňa, pero debia estar presente en el evento al cual, habian tenido la deferencia de invitarla tan gentilmente.

Al llegar a la puertas del Palacio un guardia le cerro el paso y le pidio mostrar la invitacion, Klohita extendio un pergamino y el guardia lo leyo atentamente.

Al terminar de leer, el guardia pregunto:


-Aquien debo anunciar?

Klohito lo miro de arriba abajo, era un joven que llevaba con orgullo el uniforme de la guardia y que cumplia con la mision que le habian encomendado.

-Soy Klohita Quijada, Senyora d’Agramunt.

El guardia le pidio que esperara un momento y salio en direccion desconocida, Klohita quedo esperando que le indicaran donde debia ir.
Tanys a écrit:
Tanys llegó con paso acelerado a las puertas de palacio y se detuvo unos segundos intentando recobrar el aliento perdido. El tiempo se le había pasado contemplado la Catedral de la ciudad, a la que los barceloneses llamaban "La Seu". Había orado ante los restos de Santa Eulalia, patrona de la ciudad, se había admirado del tamaño y belleza de su nave y capillas y había descansado en su bello Claustro. Y encontrandose allí le llegó la noticia de que los miembros del clero y los alcaldes habían sido invitados al banquete de la nobleza, por lo que salio raudo esperando que su tardanza no fuera considerada una descortesía

Tras pasar el control de los guardias, entro en la Sala donde ya se reunían un grupo de personas, lamentandose de no poder unir aquellas caras a sus títulos y cargos. De forma que se mantuvo un poco apartado, esperando la llegada de alguien conocido o que algún paje o cortesano hiciera las presentaciones oportunas. Esperaba terner la oportunidad de presentar sus respetos y conocer al Conde de Urgel o a su hijo antes de abandonar Barcelona.
ElFenix a écrit:
A última hora de la tarde, Elfenix arriba por fin a Barcelona. A pesar de la belleza de la ciudad, el gallego no está allí haciendo turismo, si no para hacer una visita oficial. La invitación que había recibido, firmada en nombre del barón de Volpilhat, anunciaba mucha diversión, y una distracción que Elfenix necesitaba con urgencia. Tras parar la calesa enfrente del edificio donde se celebraban los festejos, Elfenix bajó y se dirigió con cierta prisa al interior, pues llegaba tarde y temía no encontrar a casi nadie. Una vez dentro vio las dos estancias separadas reservadas a los comensales de los banquetes: una para nobles, y otra para plebeyos. ElFenix conocía su situación actual, aunque en un pasado hubiese sido noble (en su vieja y lejana Galicia natal), actualmente no gozaba de tal privilegio. De todos modos se resistía a no cruzar un par de palabras con el barón Reginhart, al menos para transmitirle las felicitaciones de parte de todo el pueblo aragonés. Éstas tribulaciones le hicieron recordar a su familia, y la horrible muerte de su madre y padre a manos de los Irmandiños, y una sombra de tristez cruzó su rostro. Se sacudió el fugaz recuerdo y se encaminó hacia la puerta del banquete de la nobleza, que estaba flanqueada por un guardia. Adoptando la postura altanera que recordaba de sus progenitores, se dispuso a pasar de largo sin siquiera dirigir una mirada al soldado, pero éste lo detuvo con un educado pero firme apretón en el brazo:

- ¿Podría usted facilitarme su nombre? He de comprobar si está en la lista.

ElFenix se desasió con tranquilidad y contestó:

- Soy don ElFenix de Villanueva y Carballo, gobernador de Aragón. He venido a felicitar personalmente al barón. Espero que no haya ningún problema.

El guardia dirigió al gallego una extraña mirada, una que parecía decir "total, qué importa otro más", y haciéndose a un lado, le dejó pasar.
"Vaya, no creí que fuese a resultar tan sencillo", pensó ElFenix asombrado.


editado
Isvitro a écrit:
Isvitro, que estaba en su taberna vacia, haciendo las primeras cervezas, noto algo extranyo en el ambiente, no habia nadie! Asi que aprovecho para seguir bebiendo hasta que se acordo de la fiesta del sr. Reginhart! Por eso no havia nadie!
Cogió su capa y su sombrero y como no, un presente para el Sr. Reginhart.
Asi pues, cargo los barriles a la carreta y se fue hacia la fiesta.

Al llegar, Isvitro se acerco a la entrada y al ver las caras conocidas de esos dos guardas no pudo evitar bostezar, poniendose la mano en la boca y decirles:

-Buenas noches jovenes!
-No sereis los hermanos Frigola?
-Siii sois los hijos de los Frigola, "el fuster/el carpintero"
-jejejeje como haveis crecido!
-Saludad a la familia de mi parte ;)
-Que recuerdos :)

Isvitro con una gran sonrisa ante la gran sorpresa, entro al gran Salon y ante las miradas de todos los asistentes levanto la mano saludando a los presentes y acto seguido, la banda de juglares empiezan a tocar suaves canciones para dar el ambiente que le corresponde a la sala.
Reginhart a écrit:
El barón iba a responderle al Gobernador de Catalunya invitándole a su vez a sentarse, cuando llegaron un grupo de personas en las cuales Reginhart reconoció al anciano Gobernador, Rocaberti. Le saludó con una leve inclinación de la cabeza y una ligera sonrisa. Después de todo, era con él que se había organizado todo el proyecto de festividades. Las palabras pronunciadas por Hanseatic, las había oído con una cierta atención para poder tratar de entender mas al que las pronunciaba, mientras que se quitaba sus finos guantes de terciopelo. Entraron también personas que el barón no conocía, pero que sabía que no tardaría en hacerlo. Sabía cuanto la gente querría hablar con él y cuanto le costaría hablar lo suficiente con todos, pero tendría que hacer su posible.
En eso llegó el guardia de la entrada, quien vino a murmurarle la llegada de la dama d’Agramunt. No conociendo a la dicha Dama pero viendo que está tenía la delicadeza de demandar que se le anuncie, Reginhart, no queriendo faltar al respecto a una persona de nobleza, aunque de rango inferior al suyo proprio, se excuso con un movimiento de la mano y la cabeza hacia Hanseatic y siguió al guardia hasta la entrada de la sala.
Observó un momento a la dicha dama e inclino la cabeza para saludarle.


Senyora d’Agramunt, es todo un placer conoceros, soy Reginhart de Volpilhat, el baron de Malpertuis y heredero del linaje de Urgell, entrad.

Y la invitó pasar con un largo movimiento del brazo después de haberle besado la mano como le habían enseñado desde su tierna infancia.
Cuando apenas habían hecho dos pasos, Reginhart oyó lo que se decía en sus espaldas sin voltearse, sonriendo a la disputa que tenía lugar entré el guardia y un nuevo invitado, decididamente, esa noche el guardia sería el único en pasársela mal. Cuando el Gobernador de Aragón logró que le dejasen pasar, el raposo se volteo y se puso frente a él. Quedó inmóvil unos instantes, sonriendo con su sonrisa de misterios, y mirándole con sus ojos de esmeralda.
La sonrisa se relajo, y la cabeza se inclino ligeramente mientras de nuevo Reginhart tomaba la posición del buen huésped que era esa noche.


Don ElFenix de Villanueva, que honor veros aquí! Habéis hecho buen viaje desde las casi lejanas tierras del reino de Aragon? No os molestéis tanto con el guardia, se las ha visto ya bastante negras por no saber si solo los nobles de sangre y titulo estaban aceptados, o también los de corazón y puestos… Dejó una pausa para que se entendiese el sobreentendido, y continuó Estaba yo acompañando a la Dama d’Agramunt a pasar, nos haréis el favor de acompañarnos?

Volvió a avanzarse hacia la mesa, detrás de él oyó como los guardias hablaban con alguien, un plebeyo, tal vez. El regalo de esté, que Reginhart no vio, le llegaría sin duda más tarde.
Le trajeron también una misiva en la cual el alcalde de Puigcerda anunciaba su llegada a Barcelona. Todo parecía ir bien, la gente comía poco a poco las tapas, Reginhart ordenó a un paje de servir el champan, y sonrió al gobernador de Aragón y a la dama d’Agramunt. Levantó su copa, y habló para que todos le oyesen.


Antes de sentarnos a comer, propongo un brindis por la Corona formada por el Principat de Catalunya y los dos Reinos respectivos de Aragón y Valencia!
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Reginhart
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:23

Klohita a écrit:
Klohita vio al joven heredero de Urgel y extendio su mano para saludarle y felicitarle por su cumpleaňos, al mismo tiempo que le agradecia la invitacion.

-Que Dios os de Salud y larga vida para poder disfrutarla junto a vuestros seres queridos, joven Baron.

Dicho esto, Klohita le entrego el presente que le habia elegido, una bolsita de tercioleo negro que contenia un diner de Plata acuňado en Agramunt.



FRP: El Comtat d'Urgell va emetre moneda des d'inicis del segle XIII fins al segle XV. En els diners d'Ermengol VII (1154-1184) es menciona la llegenda monetal, tant la ceca AGRIMONT com el comtat VURGI. A l'anvers apareix un bàcul -protecció del monestir de Poblet- sobre la lletra V, al voltant la llegenda AGRIMONT VURGI. Al revers apareix una creu amb flors de tres pètals al segon i quart quadrant, i la llegenda ERMENGOL COMES al voltant.

El condado de Urgell emitio la moneda desde los inicios del siglo XIII hasta el siglo XV. En los dineros d'Ermengol VII (1154-1184) se menciona la leyenda monetaria, tanto la ceca Agrimont como el condado Vurgi. A l'inverso aparece un baculo -protecciуn del monasterio de Poblet- sobre la letra V, alrededor de la leyenda Agrimont Vurgi. Al verso, aparece una cruz con flores de tres petalos al segundo i quarto quadrante, y la leyenda +Ermengol Comes alrededor.
lijesus a écrit:
Lijesus luego de visitar el banquete de plebeyos, decide presentarse en el banquete de los nobles, al dirigirse a la entrada del palacio, los guardias preguntan:

¿Quien es usted? con tono severo pregunta el guardia.

Yo soy Don Lijesus, fiscal del Condado de Barcelona, ciudadano de la hermosa ciudad de Urgel y vengo a presentar mis respetos y felicitaciones a Don Reginhart de Volpilhat, Barón de Malpertuis hijo y heredero del Conde de Urgell.

Hmmm, esta bien adelante, responde el guardia.

Lijesus avanza rápidamente al Palacio donde observa al Gobernador Hanseatic, al ex-Gobernador Rocaberti y muy cerca de ellos a Don Reginhart de Volpilhat, Barón de Malpertuis hijo y heredero del Conde de Urgell. Lijesus espera que termine su conversación y aspira poder conocerlo y presentar sus respetos y felicitaciones. :)
Hanseatic a écrit:
Hanseatic escuchó la voz del Barón llamando a un brindis. Se dirigió a donde estaba conversando con Señora de Agramunt, y alzando el champán en alto, exclamó:

¡Por Reginhart, por Catalunya y por la Corona! ¡Larga vida al Barón de Marpertuis!
LordAgik a écrit:
Un brindis se pronunció en dónde el Barón se había reunido, con doña Klohita, senyora d'Agramunt. Lordagik se dirigió allí y se unió al grito de su amigo el gobernador:

¡Por Reginhart, por Catalunya y por la Corona! ¡Larga vida al Barón de Marpertuis!
Claramunt a écrit:
Claramunt también se sumó al clamor general:
¡Por Reginhart, por Catalunya y por la Corona! ¡Larga vida al Barón de Malpertuí!
Anzo a écrit:
El viaje hasta Barcelona había sido duro, el tiempo no les había acompañado y la Duquesa, en silencio, se quejaba. Un silencio aquejado que presagiaba la llegada de una nueva criatura al mundo. Felices quejas, qué paradoja.

Dos parejas cogidas del brazo se presentaron en palacio. La primera de ellas se adelantó, la mujer se tocaba su abultado vientre, el hombre sostenía a duras penas una sonrisa, preocupado por el estado de su acompañante.


Muchacho, anúncianos -sentenció el De Berasategui.

Los guardias custodiaban las puertas, el mozo entró y, alzando la voz, se oyó.

Don Anzo de Berasategui y Doña Sorkunde Valls, Duques de Segorbe.

Pasaron ambos el umbral y se perdieron entre la muchedumbre.

Seguidos por ellos y mediante el mismo procedimiento, poco después se volvió a escuchar al joven.


Don Alexander de Berasategui i Valls, Gobernador de Valencia, y Doña Volvoreta de Valmont y Baskerville, Baronesa de Gurrea.

Los prometidos entraron, en sus caras se dibujaba una sonrisa, propia de la felicidad de dos personas que se aman.

En el interior todo eran risas y jolgorio.


Editado: [FRP: Viene de aquí: http://foro.losreinos.com/viewtopic.php?p=370387#370387 /FRP]
Avefenix a écrit:
Avefenix ve que su hermano, Lijesus, se retira del banquete de plebeyos y se dirige hacia el de nobles, y lo sigue.
Al llegar a allí ve que su hermano recién está entrando y se van con él, porque sino, podrían no dejarla entrar :roll:
basset a écrit:
Basset de Pròixitia se unió al clamor popular:

- ¡Por Reginhart, por Catalunya y por la Corona! ¡Larga vida al Barón de Malpertuí!


Una vez finalizado el brindis, se acercó al joven Barón para presentarse.

- Don Reginhart de Volpilhat, Barón de Malpertuis y heredero del linaje de los Urgell, soy Basset de Pròixitia, Comisario de Minas del Principat de Catalunya. - Hizo la reverencia protocolaria - Quería darle mi más sentida enhorabuena por su reciente aniversario. También felicitarlo por el magnífico banquete que ha organizado que, seguro, no dejará indiferente a nadie. Quisiera hacerle saber que tiene en mi un fiel y leal servidor.
lijesus a écrit:
Lijesus exclama también:

- ¡Por Reginhart, por Catalunya y por la Corona! ¡Larga vida al Barón de Malpertuí!
Volvoreta a écrit:
Una vez que la guardia que custodiaba la puerta les hubo anunciado, ambos entraron en los salones de palacio en el momento en que todos brindaban por el Barón de Malpertuis

Inmediatamente un mozo apareció ante ellos portando una pequeña bandeja sobre la que descansaban dos finas copas de cristal, Alex y Volvoreta tomaron una, hicieron un brindis por el Barón y la Corona y llevaron estas a sus labios, saboreando el dorado y burbujeante líquido


Exquisito champán, verdad?

Ciertocontestó Alexander- Dulce, pero con una potente acidez que contrarresta, equilibra y da una agradable sensación fresca. Sin duda un blanc de blanc por su delicado color, posiblemente un cru, El Barón tiene, al parecer, un excelente gusto

Copa en mano se adentraron por el salón saludando a amigos y conocidos, mientras esperaban que el anfitrión quedase unos momentos a solas para acercase, saludarle y ofrecerle sus felicitaciones
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:24

Tanys a écrit:
Tanys levanta su copa:

- ¡Por Reginhart, por Catalunya y por la Corona! ¡Larga vida al Barón de Malpertuí!
Sanç_de_Viladoms a écrit:
Desde la lejanía se oían los cascos de un caballo cansado por tanto viaje, que de pronto aligeraron el paso al llegar a los albores de la ciudad condal. Había una fiesta, y aún ser de carácter esquivo y tímido, Sanç de Viladoms se dejó ver por allí, pues entre toda la gente pasaría desapercibido.

Al enterarse a las puertas de que casi todos los miembros del Gobierno habían acudido, hizo un suspiro de tranquilidad ya que no sabía si el hecho de no poseer un título noble le impediría entrar en el banquete.

Bajose del caballo y prestó las riendas al guarda para que atase el caballo exhausto de tanto viaje entre Valencia y Barcelona. Con paso firme se dirigió hacia el guarda, y con voz firme y clara exclamó:

- Soy Sanç de Viladoms, Condestable de Catalunya, miembro del Gobierno condal.

Sin dar más explicaciones y después de que el guarda se apuntara su nombre en un pergamino y moviese la cabeza de arriba hacia abajo al mismo tiempo que bajaba su amenazante pica, entró en la sala y saludó a toda la gente que conocía, primero a los compañeros del Gobierno y luego a los conocidos, terminando por la gente de la que mucho había oído a hablar pero nunca había tenido la oportunidad de conocer, como la Senyora de Agramunt, por ejemplo, luciendo un lujoso vestido que la hacía radiante entre la luz del abril catalán.

Al cabo de un rato, y para que no pareciera sospechoso, se dirigió como aquél que no quiere la cosa hasta la zona que presidía el jovencísimo Barón Reginhart, para dirigirle unas palabras de agradecimiento:

- Un placer conocerle, joven Barón. Habéis conseguido concentrar en este lugar gente de diversa condición e ideas, toda una hazaña en estos días. Le muestro mi respeto y ya de paso le mando muchos deseos de prosperidad a vuestro padre, el Conde de Urgell, que espero que nos volvemos a reencontrar muy pronto.
- y ya alejándose y dando por terminada la conversación, exclamó;

- Por Reginhart y por Catalunya! Larga vida al Barón de Marpertuis!
Rocabertí a écrit:
Con la copa en alto exclamo:



- Por Reginhart y por Catalunya! Larga vida al Barón de Marpertuis!
Alaitz a écrit:
Cuando Sanç pensó pasar desapercibido entre todos, no pensó en Alaitz, seguro. Ella lo habia visto venir pero sus piernas no le contestaban, le traian de nuevo. Estaba emocionada, feliç y sentia rabia a la vez. No habia leido que era ella quien oficiaba la ceremonia?

Tenia los nervios a flor de piel, no sabia como actuar, no sabia la cara que ponia, le daba miedo que no estuviese preparada para que el se orgullezca de ella. Aún y eso, caminó en contra de sus piernas y fue dirección Sanç. Parecia eterno el camino. Se cansaba y pero poco a poco avançaba. Él parecia no moverse y eso le alegraba. Él hablaba distraidamente con algunos de los invitados en la fiesta.

Llegó. Estaba de espaldas a ella. Le tapó los ojos con las manos y preguntó:

- A que no sabes quien soy?
Galceran de Pinós a écrit:
Cuando después de haber coincidido con tantos amigos y conocidos por las calles de Barcelona, de haver conocido tantos y tantos compañeros y simpatizantes de La Menestralia... decidi ir al Palacio al banquete mi dí cuenta de que llegaba un poco tarde. Al llegar de nuevo ante el guárdia me gritó: "Señor... llega tarde y no pensará entrar con ese bulgar sombrero?". Sorprendido vi que llegaba un sirviente con un sombrero fastuoso... "ese es un sombrero para un día como el de hoy" dijo el guárdia.

Una vez ya en la gran sala..n me sentaron en una de las 3 mesas con forma de C que se habían dispuesto... desde mi sitio no podía ver al barón Reginhart... ni a los ilustres mimbros del Consejo... pensé: "bueno... en las calles seguro que me lo habría pasado mejor... pero aquí la comida será mejor... hehe". Mi mesa parecia estar ocupada por nobles de bajo rango y otros alcaldes... conocia a algunos y otros me sonaban solo de vista. Parecía que no era el último en llegar pues quedaban varias sillas todabía por ocupar...

En ese comento oí una voz inconfundible... era del anciano Governador Rocabertí (Hanseatic és un gran gestor y un político brillante... pero Rocabertí fue uno de los más grandes)... y me uní a su grito: "Por Reginhart y por Catalunya! Larga vida al Barón de Marpertuis!" y levanté mi copa en el aire.
Hanseatic a écrit:
En el brindis se unió mucha gente, a coro para felicitar y homenajear al Barón de Malpertuis, que seguramente estaba pletórico al ver la respuesta de la gente en el banquete noble. Hanseatic, dijo:

¿Qué le ha parecido, Barón? Mejor imposible, ¿no? ¿Qué le parece si nos sentamos y hablamos de lo que usted quiera? La verdad, estar de pie es incómodo...
Reginhart a écrit:
Reginhart había recibido el regalo de la dama d'Agramunt con una sonrisa complacida, le había dado las gracias y había amarrado la bolista a su cintura para no perderla.
El brindis se había convertido, para el mayor placer del barón, en un brindis en su nombre y no tanto en el de la Corona. O más bien, en un brindis que le unía a él con la Corona... La mirada que lanzó al Gobernador Hanseatic quien había así cambiado sus palabras, decía muchas cosas que tal vez solo aquel a quien estaba destinada podía comprender...
Él, y las otras dos personas que acababan de venir a saludarle. Don Basset y Don Sanç. Se presentaban... por suerte el raposo nunca mostraba mucho entusiasmo y nunca dejaba que se leyeran sus pensamientos, de ser lo contrario, hubiese traicionado su asombro cuando los dos ya conocidos Basset y Sanç se le habían presentado por segunda vez, o tal vez tercera para Sanç. Pero Reginhart entendió cuanto era importante que públicamente no se conocieran tanto como lo hacían en verdad, de menos mientras nada hubiese sido decidido. Por lo tanto, les saludo, y aceptó con una sonrisa extrañamente complacida sus palabras de lealtad y de respecto.
El de Volpilhat habló poco con ambos, porque en ese instante habían sido anunciados los duques de Segorbe, su hijo y su prometida. Reginhart levantó las manos para pedir un poco de silencio en la sala.


Ahora, huéspedes míos y de Barcelona, comed hasta que os sea suficiente!

Y con eso, cada uno se sentó. Algunos, tímidos, se sentaban en las esquinas de las mesas laterales, otros, más osados, se acercaban lo mas posible de Reginhart, ciertos poco, conociendo lo etiqueta, se sentaban justo en donde su rango se los ordenaba, y la mayor parte se sentaba en función de sus conocidos. De forma que se podía observar sin dificultades lo que había notado el de Viladoms. Por más que el banquete fuese el de los nobles, Reginhart había sido lo suficientemente fino para juntar ahí a la gente útil y competente, y durante toda la cena, no paró de mirar con sus ojos esmeraldas a cada invitado, para ver que podría sacar de ellos cuando el momento viniese.

Con una mirada explicita, Reginhart invitó a los duques de Segorbe a unírsele, saludó a Anzo con una cierta afección que le era rara, y besó la mano de la duquesa con una palabras de cumplidos sobre su embarazo y su belleza.

Paso siguiente, el barón se sentó en la silla más centrada de la mesa central, de manera que casi todos podían ver sus cabellos de color bermejo y él les podía observar con sus ojos de esmeraldas.
A su lado izquierdo, se encontraba el actual Gobernador de Catalunya, don Hanseatic, y a su lado derecho, el noble de más alto rango en la fiesta, Don Anzo, quien tenía a su vez a lado de él a su mujer.

Durante la cena, mucho se habló y mucho más se comió. Todas las conversaciones eran a mitad audibles tanto el ruido general era grande. Reginhart habló con Hanseatic del ayuntamiento, de la ciudad, y del principado en general: "Catalunya crece en prestigio, eso es muy bueno, con algunos cambios genérales podría llegar a ser el primer condado del mundo entero!". Con Anzo de su esposa y de la corona: "Lastima que ni el Príncipe ni la Reyna me hayan recibido, pues sus presencias hubiesen sido un honor y la fiesta hubiese podido acercarles al pueblo y distraerles... en fin". Conoció al hijo de este y a su prometida y los saludó a ambos con alegría. El ex-Gobernador Rocaberti vinó a presentarle sus homenajes y felicidades. Muchos alcaldes pasaron por ahí para dar a notar su presencia y recibir las gracias de Reginhart por las cuestiones de "pan para todos".

El raposo se daba cuenta de cuánto un banquete puede diferenciarse de los demás, la última vez que había asistido a algo así, había recibido sus dos primeras bofetadas, cosa que había convertido al que se las había administrado en su peor enemigo. A demás, esa vez, se casaba por culpa de su padre, su hermana con el que por su nombre merecía el odio de todos los Volpilhat, y el ambiente había sido de los más tenso. Comparado con el banquete de la Grand Fiesta de Barcelona… no, en realidad no eran comparables, aquí, la gente bebía, reía, y los nobles se juntaban con los alcaldes. Reginhart se preguntó mucho tiempo, después de esa noche, como no había sentido desprecio por esa mezcla de clases sociales… -“a la mejor el vino”, había tratado de excusarse con sí mismo.


Pasaron rápidamente unas dos horas, y las mesas se vaciaron de comida, pero no de bebida, un paje vio que ya era hora y ordenó a los músicos de tocar. A Reginhart le hubiese encantado empezar el baile, pero aun no tenia prometida. Fue la primera vez en su vida en la cual pensó seriamente que necesitaría casarse -con alguna princesa de sangre real, porque no?
Así que, no pudiendo empezar el baile, se dirigió al Gobernador de Valencia y a su prometida la baronesa de Gurrea.


Vaya que ahora es hora de bailar, don Alexander, tiene usted a las más hermosa de las damas como prometida –después de su madre, claro está–, porque no la saca a bailar y nos muestra la gracia de un baile valenciano?
Roger_de_gracia a écrit:
A Roger poco champán le quedaba en la copa, solamente el culo, pensó en pedirle más al mozo que lo servía pero creía que pedirle una décima vez al sirviente era demasiado, por lo tanto, brindo con lo poco que tenía, y exclamo:

-¡Por Reginhart, por Catalunya y por la Corona! ¡Larga vida al Barón de Malpertuí!

En medio de aquellos alborotos, oyó que los guardias anunciaban la llegada de los Duques de Segorbe, Don Anzo y Doña Sorkunde, y acto seguido se produjo la anunciación de la Baronesa de Gurrea y del joven hijo de los duques, el Gobernador del Reino de Valencia, Don Alexánder.

Roger miró la sublime y majestuosa entrada de ambas parejas, personas de alta nobleza, en ellos se podía ver reflejada una gran elegancia y espectacularidad que pocas veces había visto el De Gràcia.

Sus ojos fueron hacía Doña Sorkunde que tenía una gran barriga, la mujer dejaba entrever ganas de dar a luz al nuevo descendente de los Berasategui, y el cura se unió a tal hecho, dibujando una sonrisa de complicidad hacía aquella familia, él también deseaba que aquel momento que lejano no podía estar se cumpliera.

Sin darse cuenta la diaconisa de Castellón, en medio de saludo y saludo, apareció delante del cura de Lleida, junto con su amado esposo. Roger se inclino e hizo una reverencia ante el matrimonio.


-Un honor, Mi Señora, cierto es que muchos trovadores y la gente dicen que es una de las mujeres más bellas de toda la Corona, pero cada vez que la veo los comprendo y estoy más seguro de ello.

Dicho esto, mientras seguía portando una sonrisa sin igual en su rostro de felicidad, y con mucha delicadeza, cogió la mano de la Duquesa y la besó con suma cautela.

Se alzó y saludó a Don Anzo con cierto nerviosismo por el momento.


-Señor Don Anzo...

Roger se inclinó y a él no le cogió su mano para besarla, se irguió de nuevo y se acercó hacía el sirviente que portaba el cava, cogió dos copas y se las entregó a Doña Sorkunde y a Don Anzo para que se pudieran unir al brindis, o para que al menos pudieran degustar el exquisito sabor de ese fabuloso champán.

Mientras tanto, por dentro, Roger sentía gran cantidad de sentimientos, miraba a Sorkunde cuya hacía poco que había visto y mantenido una larga conversación en casa de su padre, Guifré el pelós, buen amigo del padre de Reginhart, saber y conocer que aquella bella y gran dama era su madre, no pasaba desapercibido, al menos, no para él, conocedor de dicha historia; que nadie, aparte de los que deben, supieran de aquel hecho que los unía en secreto para siempre; que de tan pequeño lo hubieran apartado de la mujer que le dio la vida, que nunca tubo su cariño que tantas veces necesitó, su consejo que tan bien le hubiera ido, eran muchas las cosas que Roger echaba en falta, pero que no se lo podía tener en cuenta a su madre, era muy joven y tenía una gran vida por delante, no la podía ensuciar con un hijo bastardo, ella ya había sufrido bastante como para hacerle vivir de nuevo una historia que esta mejor en el pasado, y que en el presente, era mejor dejar las cosas como estaban.El joven hombre, ya sabía que tendría con sumo cuidado a aquella mujer a su lado, no de la manera que le gustaría, pero el destino no le jugo buenas bazas, pero aún así, estaba contento por saber la historia que les unió y separó en un pasado ya lejano.

Una lágrima deslizó por su mejilla el de Gràcia, cuya, hábilmente y con cortesía se retiró.-Será momento de continuar...Se dijo así mismo Roger...


Roger oyó que Regin llamó a todos los presentes para que tomaran asiento para empezar el banquete, el hijo de Guifré se despidió de los duques, con otra reverencia, y se fue a sentarse en una mesa, junto a sus amigos.
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:25

katha a écrit:
Katha, Señora de la Nit, llegaba tarde al gran evento, el viaje desde Lerida habia sido largo y duro.
Corria hacia palacio, pues queria presentar sus respeto al joven heredero de Urgel.
El guardia no la dejó pasar.
Se quedo en la puerta sin poder conocer al Barón de Marpertuis
Ni darle es regalo que llevaba para el un libro que habia sido elaborado por los mas prestigiosos orfebres, artistas y escribas profesionales de Lerida, para commemorar el aniversario y la llegada a las tierras de la Corona, del barón de Malpertuis, Reginhart de Volpilhat hijo de Jehan el conde de Urgell.



Alexander a écrit:
Cuando escuchó la petición del Barón de Malpertius no pudo hacer otra cosa que aceptar, realizando una elegante reverencia.
Alexander miró a su prometida que le devolvió la mirada con sus ojos brillantes de la emoción y se aproximó a Reginhart con paso tranquilo, observando con disimulo a los allí presentes. Cuando se encontró al lado del joven barón, poco años menor que él, hizo chocar ambas copas y con tono tranquilo dijo.


-Por Reginhart ,por Valencia y por la Corona. Larga vida Barón de Malpertius

Alexander notó la mirada del Barón de la que ya estaba advertido por su apreciado aita y sin prestarle mucha atención continuo diciendo.

-Para mi prometida y para mi, es más que un honor el que nos haya concedido la posibilidad de abrir el baile.

sorkunde a écrit:
Que sorpresa la de Sorkunde cuando Anzo tomo sus hombros, beso sus labios y le sonrió, por fin su esposo regreso a casa después de tantos días fuera de ella por motivos que para la mujer ya ni importaban, porque por fin, lo volvía a tener a su lado. Los días que paso sin su esposo, para ella fueron eternos, solo rezaba al Altísimo que no dejase llegar el momento que su embarazo diese por finalizado hasta que su amado se encontrase junto a ella, sin él nada, con él todo. Precioso lema que siempre recitaba a baja voz la Duquesa cuando estaba separada del Duque, era completamente consciente que ser casada por amor es prácticamente imposible en los tiempos en los que vivían, y siempre dio las gracias por ello a Dios, por haberle regalado lo que más ansiaba en su vida, un buen hombre que la amase y al que amar y una familia junto a él la cual forjar día a día, y sus deseos de niña fueron escuchados y bendecidos, por ello y por todo, juraba y perjuraba, como buena matriarca, que su única ambición en la vida eran quienes amaba.

El camino de Castellón hacía Barcelona no fue nada agradable para la Duquesa, la que guardaba con toda la naturalidad posible su cansancio, su agonía, su dolor y preocupación, solo deseaba dar por cumplidos los deseos de los hombres de su vida, y allá marcharon, a la fiesta de cumpleaños del caprichoso hijo de Jehan, el jovencísimo barón de Malpertuís, al cual no había tenido gusto de conocer, lo que sabía sobre él era por boca de su esposo, que en sus escritos y por el camino iba relatándole historias, a ella le encantaba leerle y escucharle, siempre permanecía atenta a sus palabras mientras le sonreía. Alexánder ensimismado con su prometida, que de vez en cuando los miraban y se sonreían entre ellos con una carga de complicidad tremenda, tenía ganas la familia de que por fin fuesen casados y así ver por terminado otro punto en sus vidas y de ver nacer uno nuevo.


-El amor en primavera aumenta, o mejor dicho la sangre altera. Les dijo Sorkunde a la feliz pareja que ante ella se mostraba.

Su llegada a Barcelona, ante el Palacio donde se organizaba tal evento, los cuatro un tanto nerviosos por el cansancio y por las personas que allí se podrían encontrar, aunque con mucha elegancia supieron sortear, un joven mozo les anunció a ambas parejas y al entrar todas las miradas fueron dirigidas a ellos, la Duquesa intentaba sonreír, pero no era capaz más que de esbozar una pequeña mueca en su rostro, no quería aceptarlo públicamente, pero estaba agotada, endolorida y solo deseaba poder ir a descansar y si era en su lecho mucho mejor, su humor no era para nada agradable, así que le costaría mucho guardar la compostura de mujer feliz, pero al final lo logro.

Sin quererlo ni beberlo apareció delante de Roger, con el que había estado unos cuantos días atrás, en Tarragona y en Lleida, antes de su regreso a casa. Le fue un tanto extraño enfocar el hecho de que seguiría encontrándoselo en algunos lugares y ceremonias, aún pensaba en que actitud tomar frente a este tema, pero para ella lo mejor en los momentos que vivían era dejarlo pasar y dejar las cosas como estaban, más adelante el destino les abriría las puertas que debiere, aunque les costase a ambos, debían de guardar las distancias y más aún con total precaución las públicas, así que se comportaron como quienes eran, dejando de lado lo que les unía. Las palabras del joven cura enternecieron a Sorkunde, que no cesaba de ruborizarse cada vez que elogiaban su belleza.


-Siempre tan galán padre. Le contestó la Duquesa al de Gràcia, mientras este le besaba la mano con una bella reverencia.

Roger nada más saludar a Anzo, les entregó unas copas de cava, con las que los Duques brindaron por la Corona, la cual pasaba por momentos duros, y por el aniversario del joven Barón de Malpertuís. En esos instantes, Reginhart invitó a los presentes a que tomaran sus posiciones en las mesas dispuestas para la ocasión, miró a los Duques invitándoles a tomar los asientos, no sin antes haberlos saludado y de nuevo Sorkunde ruborizada por los cumplidos que le otorgo el joven muchacho de grandes ojos verdes, con una mirada totalmente autoritaria para la edad que tenía, se veía en ellos una fuerza increíble, augurando un grato o infeliz destino, todo dependía en como utilizase aquel potencial en su vida.

A la derecha del Barón, Anzo, Sorkunde junto a su esposo, esta acompañada por su hijo y este a su vez por su prometida, ocupando así unos buenos lugares para poder contemplar a todos los invitados, y observarlos entre risas y buen vino. La mujer no tenía hambre alguna, raro en ella en su estado que le hacían comer por dos o más, su hijo la miraba frunciendo el ceño, y ella hacía como que comía cuando él la miraba, no quería que Alexánder notase que no se encontraba bien. Su esposo tampoco le quitaba el ojo, la Duquesa se encontraba entre padre e hijo, no tenía escapatoria, tuvo que seguir fingiendo, descansando en pequeños momentos donde Anzo entablaba conversación con Reginhart y su hijo con Volvoreta. Deseaba que llegase el momento del baile, haber si se animaba un poco y podía respirar de la presión que sentía a cada lado.

Permaneció bastante callada durante la velada, sabía que tenía ocasión de poder hablar con aquel muchacho que de vez en cuando también le observaba, pero no tenía ningunas ganas, por él estaban allí, y ella quería estar en su casa, así que no le apetecía ser más necia aún aquella noche, y prefirió ser fiel a aquel sentimiento, sus pequeños seres que habitaban dentro de sí se lo agradecerían, menos mal que ellos si estaban tranquilos, demasiado tranquilos más de lo normal.

Por fin, Reginhart se decidió a abrir el baile, y pidió los honores a Alexánder, el cual muy agradecidamente acepto y junto a su prometida comenzaron aquellos bellos movimientos al son de la música que sonaba para la ocasión, el momento perfecto para acercarse los Duques de nuevo al joven noble y darle su regalo, Sorkunde se acercó a aquel muchacho:


-Barón, es grato a nuestra familia de entregarle nuestro presente.

Un sirviente entregó un papir enrollado y sellado por Anzo a la Duquesa, y esta se lo cedió a Reginhart ofreciéndole unas palabras más.

-Esperamos sea de su agrado, somos conocedores que ansiabais un lugar así, aunque tan solo sea un bello dibujo al carbón, en los terrenos de su padre, en Urgell, a su vuelta lo encontraréis.

Y allí permanecieron esperando la aceptación de su regalo y deleitándose con unas copas de cava a la par que el primogénito de los Duques disfrutaba del baile.
ZeianBV a écrit:
Estoy profundamente dormido.
Después de estar varios meses situado en posición contraria a la de mis dos hermanos, en las ultimas horas se han vuelto a mover varias veces las paredes del que hasta hace poco había sido aquel confortable y tranquilo hogar en el cálido y amable seno de mi madre, Sorkunde, y esos, cada vez más, enérgicos movimientos me han empujado hasta colocarme en un ángulo distinto de aquel en el que he vivido casi toda mi breve vida fetal. En mi nueva posición mis pies ya no tocan la cabeza de mi hermana, sino sus pequeñas rodillas. Es incómodo, pero debe obedecer a alguna razón que no comprendo. Quizás tenga algo que ver con los extraños ruidos que, desde hace unas horas, traspasan amortiguados la pared de nuestro escondrijo.

Me he dormido de puro cansancio. Me siento agotado, pues he acusado tremendamente el esfuerzo de intentar resistirme a las fuerzas que me han empujado y apretujado a intervalos cada vez más frecuentes y largos y, al llegar por fin un poco de calma, he caído en un sueño pesado.

Estoy derrotado y extenuado, pero debo recuperarme.
Aunque sin ser consciente de ello, algo que percibo alrededor me mueve a recobrar cuantas más fuerzas mejor, pues, aunque ni yo ni mis hermanos lo sepamos, el gran momento está a punto de llegar y todo está ya preparado para el final del gran viaje.
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:26

Lady Marim a écrit:
Parece que se empezaba a convertir en una costumbre que Lady_marim llegara tarde a todas partes… la última semana había sido muy movida, aún recordaba la boda de Elleonor y Tazthor, que casi no encuentra el lugar del enlace…
Varios contratiempos surgidos a última hora, hicieron que tuviera que retrasar su viaje a Barcelona. Para ella era un gran honor festejar el catorce cumpleaños del barón de Maspertuis, Reginhart de Volpilhat hijo de Jehan conde de Urgell, y como no, conocerlo en persona, así como reencontrarse con viejos conocidos y amigos.

Pese a que Barcelona estaba a un día a caballo de Girona, las lluvias primaverales habían embarrado los caminos, y diversos ríos se habían desbordado, y la furia del agua torrencial había arrastrado los puentes, con lo que tuvieron que dar varios rodeos y desviarse de los caminos principales, haciéndose el viaje largo y pesado.

Por fin el carruaje llegó a las puertas del Palacio de Pedralbes, las cuales se abrieron sin el menor problema ante el paso de la Dama y su escolta. Se detuvieron en el patio. Lady_marim reconoció los blasones de varios carruajes. ‘Parece que será una fiesta divertida’, pensó. En seguida la recibieron, y los criados los acompañaron a las estancias que tenían asignadas en Palacio para su mayor comodidad durante los días que durasen los festejos en la ciudad de Barcelona, gentileza del Gobernador Hanseatic, tal y como le había prometido en la invitación personal que recibió semanas antes.

Evita le preparó un baño rápido y mientras la Dama se aseaba, la sirvienta le preparó varios vestidos, pues aún no había decidido cuál ponerse.

- Mi Señora, ¿qué tal el verde? Es discreto y os resaltará el verde de vuestros ojos.

-Sí, creo que es una buena opción, pero me niego a ponerme ese tocado, pareceré un pavo real. Mejor me recoges el pelo en una trenza y …¿te acordaste de traer la tiara de piedras verdosas? En sencilla y nada ostentosa, quedará bien con el vestido. ¡¡Venga!! ¡¡Date prisa!! ...¿Y el cofre?... ¿Dónde está el cofre?... Valgamelseñor!!! Espero que no nos hayamos olvidado el regalo para el Barón!!

Las dos mujeres iban y venían por las estancias. Al cabo de un rato, la Dama ya estaba preparada y se dispuso a bajar al banquete. Mientras descendía por las escaleras, pudo comprobar el gran revuelo que había en Palacio: los criados corrían por los pasillos portando jarras de vino, de cerveza y viandas variadas. Parecía que no había suficiente vino en todo el Condado para saciar a los presentes en el banquete. Se palpaba el nerviosismo ante tan gran evento, y los siervos se detenían y le hacían una reverencia a su paso. Ella sonreía divertida pues pensaba que su rango de noble no se merecía tales atenciones.

Mientras caminaba por el gran corredor, observó como los guardias dejaban entrar a numerosas personas en las cuales no identificó blasón ninguno. Le pareció curioso pero prosiguió su camino y al llegar ante las puertas que daban acceso al gran salón donde se celebraba el banquete, les dijo a los guardias:

- Soy Lady_marim Ortiz i de Salcedo, Dama Caballero

Los guardias respiraron tranquilos. Abrieron las puertas y anunciaron su entrada al salón. La Dama cruzó el umbral y se quedó sorprendida de ver a tantos invitados. ‘Ostras, no sabía que habían nombrado a tantos nobles.. estoy un poco desconectada de la vida social..debo leer más la prensa rosa….’ Observó que casi todo el Gobierno catalán estaba allí presente y le resultaron familiares algunas caras. El baile ya había comenzado y uno de los lacayos la acompañó hasta donde se encontraba el joven barón.

- Barón de Maspertuis, es para mí un verdadero honor y placer conocerle. Espero acepte este presente como símbolo de respeto y agradecimiento por su invitación, y deseo que su estancia en tierras catalanas sea… larga y duradera.. La mirada esmeralda del joven Barón se cruzó con la también verdosa de la Dama, mientras ésta le tendía la cajita que llevaba consigo y en cuyo interior había un abrecartas labrado en plata.

Ducce a écrit:
Ducce se preparó durante toda la mañana para asistir a la fiesta organizada por el Barón de Malpertius y a la cual había sido invitado el consejo de Valencia. El camino de Segorbe hasta Barcelona estaba bastante repleto de gente que se dirigía la fiesta al igual que Ducce. Mucha gente de todas partes se dirigía hacia allí. Al llegar, Ducce observó la gran movilización que había en la Capital del Condado. Llegó a la entrada de la fiesta y los guardias le interrumpieron el paso diciendole...

A quién debo anunciar?

Ducce con voz firme contestó...

A Don Ducce de Bournes, Comisario de Comercio de Valencia...

El guardia titubió un poco y le contestó....

Esta bien, pase...

Anotó su nombre y luego le dejó pasar. Una vez dentro se encontró con muchos miembros del consejo del condado, con varios nobles y, entre ellos, a sus Duques, los Duques de Segorbe, Don Anzo y Doña Sorkunde. Cerca suyo se encontró a su gobernador Don Alexander y su prometida Doña Volvoreta. Se acercó a ellos y les saludó a cada uno, empezando por las damas...

Querida Sor!, tanto tiempo que no la veía. Veo que el embarazo marcha bien, me alegro mucho y espero veros en el castillo mas seguido.

Doña Volvoreta, con su permiso Alex, pero esta bellísima en el día de hoy.

Don Anzo y mi querido gobernador Alex, qué alegria verlos!

Luego se vino el brindis general, Ducce tomó su copa y la alzó diciendo a la par de sus amigos valencianos...

Por Reginhart, por Valencia y por la Corona! Larga vida al Barón de Mapertius!

Luego llegó la hora de disponerse para el banquete, Ducce se sentó al lado de sus amigos y Duques Anzo y Sorkunde, mientras les felicitaba por lo que parecía la pronta llegada de sus niños...
Claramunt a écrit:
No cabia duda que la persona en honor de quien se daba la fiesta era bastante apreciado, o al menos mucha gente tenía interés en él.
El brindis y ahora tanta gente a su rededor...
Claramunt abandonó la idea de poder verle de cerca esta noche; quizás en otra ocasión.

Se dirigió hacia una mesa que aún tenía algunas sillas libres; al menos la comida se anuncia muy buena.

La persona a su lado resultó ser el alcade de Urgell; con quien había intercambiado varias cartas en el cuadro de sus funciones, pero que no había visto personalmente aún.


- Encantado de conocerle al fin; digame, ha recibido a tiempo el aporte de la Generalidad para organizar la fiesta en su ciudad?
Urquiza a écrit:
Urquiza llegó discretamente hasta la puerta del palacio. El viaje desde Valencia había durado más de lo habitual, porque los caminos no estaban demasiado bien en esa época del año. Y Urquiza estaba mas cansado de viajar, también, probablemente porque estaba mas viejo.
Miró largo rato la entrada del palacio. Probablemente, una de las consecuencias de ser un oscuro noble de provincias, era que se sentía bastante incómodo entre los nobles elegantes e ingeniosos que solían asistir a esas fiestas. Urquiza, por lo general, detestaba las parrandas.

Pero no había ido hasta Barcelona de parranda, ciertamente, sino a presentarle sus respetos al joven Baron Reginhart.

Ya frente a la guardia que vigilaba la puerta, se presentó:

- Soy Urquiza Lavalle, Señor de Chodes. Haganme el favor de anunciarme.- y presentó su invitación.

Los guardias transmitieron el anuncio, y permanecieron observando a Urquiza con atención. Era posible que, a pesar de que vestía sus mejores galas, no se viera muy "noble".
"Paciencia". Mala suerte", pensó Urquiza.
Anzo a écrit:
¡Pardiez, mi señora! Cuánta gente conocida, y cuántas personalidades, ¿no creéis? -le dijo a su señora mientras saludaba con la cabeza y parcas palabras a algunos conocidos.

Roger, Ducce y, finalmente, Reginhart, al que saludó como si le conociera ya de hace años.

El banquete comenzó, y cada uno tomó asiento, el De Berasategui se sentó junto a su esposa y al Barón, y comenzó la cena. La Duquesa apenas probó bocado, esto no era un mal humor, pero se contagió, por preocupación, y apenas comió. Mal día escogió el Barón para nacer, se dijo Anzo, mientras reía apesadumbrado.

Apenas habló su señora, y él sostenía una distendida charla con el joven pelirrojo. Le presentó a su hijo, a su prometida. Bullicio, un gran bullicio tenía lugar en la sala, corría el vino y otras bebidas más refinadas, y sin embargo no estaba contento.

Tras la frugal cena, presentaron su regalo a Reginhart, esperando que le complaciera. Y, una vez hecho, el Duque alzó su copa y dijo.


Feliz aniversario, Barón.

Y, después, invitó éste a abrir el baile a su hijo. La pareja, a la que se la veía feliz, aceptó.
Alexander a écrit:
Alexander se despidió educadamente del grupo con el que estaba hablando y se aproximó con disimulo a su prometida.

-¿Querría vuesa merced concederme este baile?

Dijo Alexander con una sonrisa pícara dibujada en los labios. Volvoreta que no podía resistirse a ese gesto, hecho bien conocido por el joven, respondió con gesto afirmativo mientras una suave sonrisa aparecía en su delicado rostro.

Alexander tomo la blanca mano de su amada y con un gesto de su mano dio orden a los músicos de comenzar a tocar para el baile. Ambos se dirigieron al espacio entre las tres mesas en forma de C, se colocaron en posición y comenzaron a bailar.
Para aquellos que los veían se daban cuenta que si bien ambos eran bueno bailarines, Volvoreta era más ducha en ese arte pero sin embargo como pareja tenían una comprensión y una compenetración solo alcanzable por aquellos que se aman realmente
Alexander creía que flotaba en una nube y que las notas de la música bailaban a su alrededor, arriba y abajo y mientras él solo tan solo veía la radiante sonrisa de su prometida...
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Reginhart
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:27

Reginhart a écrit:
Cuando un paje le murmuró que la Señora de la Nit no había podido entrar al banquete, el joven Barón enrojeció de una cólera que trató de esconder. No conocía a la dicha dama, pero el guardia de la Sala hacia de peor en peor su trabajo. Después de intercambiar unas palabras con el paje, esté se dirigió a la puerta y habló con el guardia : Ordenes de Reginhart, si no encontraba a la dama en cuestión y la traía al banquete seria despedido.
Pasado ese incidente, Reginhart sonrió al Gobernador de Valencia y su bella prometida, quienes habían aceptado -eso no lo había dudado-, la incitación a abrir el baile. En lo que se preparaban para dansar, Reginhart, quien se había parado para desdoblar las piernas, fue apostrofado por la duquesa de Segorbe. Lo que esta le dijo y le dio, le hizo brillar los ojos de orgullo y placer. Inclinó la cabeza en direccion a los dos esposo, futuros padres, y agradeció sinceramente.


El dibujo es de alta calidad, y el lugar sera sin duda algo espectacular. Os soy grato, a toda la familia, por un tal presente. Sonrió con una inocencia infantil. Esperemos que mi padre no vea inconvenientes! Y rió brevemente antes de pararse a pensar.

Su padre... había partido de nuevo de sus tierras, y nadie lo sabia, nadie lo dudaba. Reginhart él mismo no sabia a donde había ido, ni porque. Su padre, el gran Jehan, del que tenia todos los trazos físicos y el nombre, pero nada mas. Le había abandonado cuando niño, dejándole entre las manos de criados, y ahora que el hijo regresaba a sus tierras, ahora que pensaba que podría ser por primera vez el hijo de su padre, el padre se había de nuevo marchado, y Reginhart no sabia por cuanto tiempo.

En eso fue anunciada la Dama Caballero de Salcedo. El anuncio lo sacó de sus pensamientos y le hizo sonreír a la duquesa de Segorbe, esperando que ni esta, ni que Anzo, hayan visto su escapada al mundo interior de su ser.
El raposo no conocía a la dama que acababa de llegar, pero esta con un paso firme y digno, vestida de un bello vestido verde, se le había acercado con decisión, y eso agrado a Reginhart tanto como el presente y las palabras.
Cogió su mano con delicadeza y la besó con sumo cuidado antes de volverse a anderezar.


Debo llamarla Milady? El gusto es todo mio, el placer también. Y el presente es de una delicadeza y una belleza a la altura de vuestros ojos.

Acababa de cruzar la mirada de la dama, y algo en ella, le había atraído. Pero no tuvo tiempo de entender qué, el Señor de Chodes acababa de ser anunciado. El Guardia le dejo pasar, y Reginhart le saludó con una leve inclinación de la cabeza que repitió al cruzar la mirada del de Bournes quien había llegado en el brindis de antes del banquete y a quien el barón no había tenido tiempo de conocer.

Anzo levanto su copa, Reginhart que se sentía cada vez mas grande y mas poderoso con toda esa gente presente para él, sonrió y se pudo oír el murmuro de un "Gracias" en el instante mismo en el cual los músicos empezaban a tocar.

El raposo observo entonces los movimientos de la pareja en pista, y sonrió de nuevo, complacido y sereno -seria el vino?
Urquiza a écrit:
La guardia de la entrada dejó pasar a Urquiza, todavía con esa mirada suspicaz que suele reservarse para los parientes pobres que caen de posible mangazo. El de Chodes no se dió por enterado.
Avanzó resueltamente entre una multitud de personas que comían, bebían y bailaban, muy cómodos y alegres al parecer. Pudo reconocer a muchos de ellos, antiguos amigos o conocidos. Sin embargo, dejó los saludos para después, porque primero quería presentar sus respetos al joven Reginhart.

No fué dificil reconocerlo, porque el parecido con su padre era muy notable. Urquiza recordó a Jehan tal como lo viera la primera vez, noble y gallardo, y lo comparó mentalmente con su hijo, al que estaba viendo por vez primera. La comparación le pareció positiva, y no dudó que Reginhart sería una persona a la que sería fácil seguir y respetar, de llegar el momento. Se acercó al joven Barón, que lo miraba.

- Mi Señor Reginhart de Volpilhat, es un placer para mí el conocerlo - dijo con una discreta y torpe reverencia. - Mi nombre es Justo José de Urquiza Lavalle, Señor de Chodes por la gracia de mi difunto Señor Imnaril.

Durante un instante quedó callado, y volvió a estudiar al Barón que lo miraba seriamente. Le gustó su presencia y su tamaño. ¿Pero que comen estos pibes?, pensó Urquiza. ¿Solo catorce años, y ya es tan grandote? Mi regalo estará bien en sus manos.

- Mi Señor, traje un pequeño presente para vos. Espero perdone mi poco criterio a la hora de escoger. Soy de provincia, ¿sabe?, y suelo fijarme más en la utilidad de las cosas que en su elegancia.
Sintiéndose un rústico, le presentó al Barón de Maspertuis un paquete alargado recubierto por una tela. Lo desenvolvió.



- Fue forjada por el mejor herrero de mis tierras -se justificó Urquiza, - su equilibrio es perfecto y su filo muy agudo. Espero que, aunque humilde, sea de su agrado.
Tanys a écrit:
Tanys se alegro de conocer al Senor Sårolea al que tenía en gran estima y cuya valía respetaba por la buena labor que desempeñaba al servicio del Condado.

“Los panes llegaron correctamente y en el plazo convenido, como de costumbre. Os agradezco las molestias y la diligencia”

Y dedicó buena parte de la cena en disfrutar de la compañía del Comisario de Comercio, cuya conversación demostró ser interesante y muy instructiva.

(…)

Cuando vio que el Barón de Malpertuis ya había entendido a los nobles y personalidades presentes, aprovechó unos instantes en que lo vio sólo para acercarse.

“Mi señor de Malpertius, mi nombre es Tanys Stewart, soy el alcalde de la ciudad de Urgel y he venido a presentarle mis respetos y el de la ciudad cuyo Ayuntamiento tengo el honor de presidir. Los urgelinos y yo mismo esperamos que vos, y vuestro señor padre y señor de nuestras tierras, tengáis la oportunidad de poder disfrutar de nuestra hospitalidad y cariño en cuanto vuestras muchas obligaciones os lo permitan.

Nos hemos permitido traer un pequeño presente para celebrar vuestro cumpleaños que esperamos sea de vuestro agrado."




"Es un relicario elaborado por los orfebres de la ciudad que contiene un trozo del famoso mantel manchado de sangre que san Ermengol, que como sabréis es uno de los patronos de nuestra ciudad, recogió en el Santuario de Santa María de Ivorra y que fue reconocido como fruto de un milagro por su santidad, Sergio IV."
katha a écrit:
Salía del Palacio toda triste y sin saber a donde ir, cuando oyó unos pasos detrás suyo y una voz que la llamaba.
_ Señora de la Nit. Disculpadme, podéis entrar a Palacio.- Era el guardia de Sala que seguía las órdenes dadas por Su Señor.
_ Gracias.- Contesto toda ruborizada
Recogió su vestido y corriendo deshizo el camino.
Estaba contenta como una niña, al fin podría dar el presente que con tanta delicadeza había traído desde Lérida.
Al entrar a la sala se quedo encandilada de tanta belleza como había a su alrededor.
Se dirigió toda seria hacia el Barón y haciendo una graciosa reverencia, a punto estuvo de caer a los pies de Reginhart de Volpilhat, hizo entrega del libro, mientras que de su boca salía un murmullo:
_Mi Señor Reginhart de Volpilhat, os presento mis respetos, soy Katha Señora de la Nit, en mi tenies una leal y fiel servidora.
_ ¡Por Reginhart, por Catalunya y por la Corona! ¡Larga vida al Barón de Marpertuis.

Y allí permanecio mirando como si de un sueño se tratara.


Claramunt a écrit:
Cuando ya habia casi terminado la cena, después de mucho charlar con sus vecinos de mesa, y haber bebido bastante también, Claramunt ve que Reginhart està un poco menos rodeado de gente que antes; ahora està hablando con don Anzo y doña Sorkunde, a quien ya habia visto una vez, cuando su primer viaje a Barcelona.

Así que, algo descomplejado quizás por el vino, aprovecho la ocasión para acercarse y saludar a las tres personas.


- Muy buenas tardes, disculpen mi interrupción, pero queria poder saludar y conocer a quien debemos esta fiesta.

Al decir esto no pudo dejar escapar una leve chispa en sus ojos; quizás sea le vino.

- Permita que le ofrezca mis saludos, y mejores deseos, de la parte de quien es ahora comisario de comercio del principado, y que tuvo la dicha de servir bajo el gobierno de vuestro padre.

esta vez, lo habia dicho con un tono de respeto y cierta emoción en la voz

- Encantado de volver a verla, doña Sorkunde, veo que espera familia para pronto.

Al decir esto tuvo cierta envidia, hace cierto tiempo ya que le gustaria a Claramunt tener algun hijo, pero no ha logrado aún encontrar con quien casarse; o no le a padido aún

- Y Vd debe ser don Anzo me imagino, encantando de verle también

dirigiendose a los dos hombres:

- Veo que la fiesta está siendo todo un éxito. He recibido también noticias alentadoras de algunas ciudades.
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:28

Lyzander a écrit:
Lyzander y Yogi habían tenido ya bastante demora en llegar a la fiesta a la que tan gentilmente habían sido invitados por el barón de Malpertuisapresuraos, que esto de llegar tarde en verdad no me gusta para nadale dijo Lyzander al cochero para que diera presura al paso, entonces este fustigaba a los caballos acelerando su galope.

Después de unos minutos llegaron hasta el palacio donde se desarrollaría la fiesta, había guardias cuidando fuera del lugar, velando por la seguridad de que todo estuviera en orden, era un día especial, y grandes personalidades de la corona se reunían en aquel lugar, y no podía ser diferente. Dentro del coche, y antes de bajar Lyzander le dijo a su amadaAmor, estas mas preciosa que nunca en esta noche, agradezco al cielo por brindarme la dicha de ser parte de tu vida - descendiendo entonces del coche, la dama toma del brazo a Lyzander y ambos caminan hasta la entradavuestros nombres por favordice el guardia que controla la entradaLyzander D’Anghier, Secretario Real de la Corona y Sargento Mayor de los tercios del Reino de Valencia, y mi acompañante, prometida mía, la señorita Yogi de Ferrerrevisando la lista, el guardia dicepueden pasar excelenciaasí entonces la pareja entro en el lugar, la decoración era fastuosa, y digna realmente de admiración, la gente parecía estar encantada con lo que acontecía.

Bueno amor, primero busquemos al barón y entreguémosle nuestro presentedijo Lyzander a Yogi, mientras caminaban juntos saludando a los allí presentes y buscando la presencia del homenajeado, luego de unos instantesallá está dijo Lyzander, se acercaron entonces, el barón se encontraba reunido con algunas personasbuenas noches caballeros y luego con dirección al barón, y con una ligera inclinación de la cabeza dijobarón, buenas noches tenga vuesa merced y que el altísimo llene de bendiciones a vuestra persona, os dote de sabiduría y prosperidad en vuestras acciones, que tengáis un feliz cumpleaños. Lleváis en vos, como en alguna ocasión se lo hubiera dicho, la serenidad y natural prestancia al mayor de los respetos como lo tiene vuestro padre, gloria para vuestra casa mi joven señorluego tomando la mano de su dama, volvió a hablar os presento a mi prometida, la señorita Yogi de Ferrer, encanto y con fortuna para mi inseparable compañera de mi vidaluego de presentarla, Yogi se acerco y dijo al barónes un honor poder acompañaros en esta noche, que sea un día de dicha para vos y que tengáis a bien celebrar muchas mas ocasiones como esta - de la misma manera realizo una reverencia para el joven barón. A continuación Lyzander entrego al barón la caja que traía en manos espero que os guste este presente tomando el obsequio y abriéndolo, se noto que lo que allí dentro portaba era un ajedrez, tablero y fichas trabajados con gran fineza, luego Lyzander continuoes muy apreciable el detalle con el que se han trabajado las piezas, tal vez tengamos ocasión de poder jugar en algún momento, seria en verdad un honor para miasí continuaron conversando mientras la fiesta se desarrollaba con notable júbilo…
Alexander a écrit:
Alexander decidió que tanto Volvo como él necesitaban un descanso cuando terminara la presente pieza pues se dio cuenta que su prometida tenía su suave y blanco rostro rojo del esfuerzo y que su delicada frente estaba perlada de gotitas de sudor.

-Amore - dijo Alexander con tono meloso cuando la música cesó- será mejor que hagamos un descanso, mañana será también un día largo y necesitaremos de todas nuestras fuerzas.
Le dio un suave beso en la mejilla al tiempo que ella le daba la razón haciendo un gesto de asentimiento con la cabeza. Ambos se dirigieron, ella agarrado del brazo de él, hacia las mesas y casi al unísono tomaron cada uno una copa de vino. Y sin decirse nada se pusieron a observar con disimulo, pero sin duda, con gran atención, a todos los allí presentes.
Alexander se dio cuenta, no si grata sorpresa, de la felicidad que reinaba en la sala. Incluso vio sonrisas en rostros pétreos cuyos rictus siempre estaban esculpidos en una imperecedera muesca de asco. Debe ser cosa del vino- pensó Alexander para sí y volvió a fijar su atención en los presentes.

Allí estaba Ducce un amigo fiel desde que tenía uso de razón y que tantas veces había demostrado su valía, sobre todo como Comisario de Comercio, el mejor que podía tener cualquier gobernador de la península ibérica según su opinión, pero echó de menos a su pareja la bella Lirdi, puro nervio y determinación. Siguió observando la sala hasta que se encontró de improvisto con unos ojos verdes que le llamaron la atención. Ambas miradas se cruzaron y se quedaron prendidas durante un segundo. A Alexander le llamó la atención la mirada de la dama que se asemejaba a él en cuanto al color de los ojos, aunque su madre siempre le recordaba que los suyos eran únicos pues estaban salpicados de puntitas doradas. Debía tratase de la Dama Marin concluyó finalmente Alexander. Había escuchado hablar sobre ella y tenía un vago recuerdo de cuando era niño, pero poco más. Al parece volvía mostrarse en sociedad. Se detuvo una segundo más para admirar su vestido verde y luego volvió a prestar atención a los allí reunidos. Otra persona de las que le llamó la atención fue el Señor de Chodes, su madre que lo conocía de hacía mucho tiempo. Le había dicho que pasaba sus días en el lejano Reino de Castilla, aunque al parecer quería fijar su residencia en el reino de Valencia. Según observó, con una mirada inquisitoria, parecía que el noble había visto tiempos mejores sin embargo había algo en el fondo de sus ojos que dejaba entre ver un carácter excepcional, quizá fuera por ello que su madre seguía interesada, en secreto, si la vida le trataba bien. Siguió observando el lugar y se encontró con caras que conformaban el actual gobierno de Cataluña, sonrió a todo aquel con el que se cruzaba una mirada, hasta que por fin se debuto en la melena pelirroja del hijo de Jehan. Allí esta ese joven zagal, que apenas era unos años menor que él y ya había logrado hacer algo que no se veía en la Corona desde hacía mucho tiempo, que todos sus ilustres siervos se sentaran juntos a compartir comida y bebida, sin disputa alguna.
-Mi señor gobernador si me disculpa… -dijo de repente Volvoreta con un ademan cortés.
Sólo entonces fue Alexander nuevamente consciente que tenía a su prometida a su lado, pues tal había sido el grado de concentración del joven que se había olvidado de lo que tenía a su alrededor.
El bullicio llegó de nuevo con fuerza a sus oídos y lo molestó ligeramente. Apuró la copa de vino, la dejo en la misma mesa donde la había cogido y se aproximó a sus padres ahora que Claramunt les había dejado solos, ambos sonrieron cuando le vieron llegar. Su padre tenía los ojos ligeramente irritados, sin duda por las copas de cava que había degustado, sin embargo su madre estaba lozana, pues en su actual estado no podía probar una gota de alcohol. También estaba sorprendentemente bella. Los delicados rasgos de su cara se habían redondeado y suavizado, haciéndola parecer la misma encarnación de la Madre de Christos, incluso parecía despedir luz propia, aunque esta idea desapareció tan pronto como surgió de la cabeza de Alexander, pues era temeroso que tal comparación fuera pecado.
Sorkunde que notó algo extraño en su hijo fue a hablar cuando de repente este le tendió galante la mano a su madre.

-Amaxtu ¿Concédeme vuesa merced esti baile?
Sorkunde tomó la mano de su hijo dejando de manifiesto que estaba de acuerdo con tal petición y ambos se movieron pausadamente pero con determinación al lugar donde todos bailaban felices. Aunque la prominente y encantadora barriga de Sorkunde dificultaba cualquier movimiento, madre e hijo no se las apañaron nada mal. Desde bien pequeño su madre dio claro manifiesto de que su hijo debería saber bailar, entre otras muchas cosas, y ella misma se había pasado tardes enteras bailando con su pequeño, ahora dieciséis años después del nacimiento de su primogenito se notaban las muchas horas de práctica. Incluso se permitieron realizar algún que otro giro sin perder la sonrisa de su boca, unas sonrisas que amenazaba continuamente en convertirse en un fresco chorro de risa, pero ambos sabían que tenían que mantener la compostura y que tenía que evitar que la sonrisa se convirtiera en histriónica carcajada, pues al fin y al cabo ese era el papel que la Providencia les había otorgado interpretar en la sociedad y aunque podían darse el lujo de relajarse de vez en cuando, debían mantener este porte adusto de las personas de su estamento.
La pieza pareció durar tan solo unos segundos, aunque ambos eran conscientes que cuando estaban juntos el tiempo les pasaba liviano.

-No sabes lo cansada que estoy mi ño. –Digo Sorkunde apoyándose en su hijo, aunque fingía necesitar más ayuda de lo que en realidad necesitaba.
Avanzaron de esa guisa hasta donde estaba su aita que había estada observando con especial interés el baile de su mujer y su primogénito.
-Lo lamento hijo mío pero tu madre no puede bailar más. –dijo Sorkunde jadeando ligermante
-No pasa nada -dijo Alexander elocuente- más vale una pieza bien bailada, donde puede demostrarse habilidad, destreza y disciplina que un sin fin de bailes sin sentido en donde solo se demuestra la falta de la más mínima gracia.
Su amatxu sonrió complacida y eso le valió a Alexander más que todo el oro del mundo. Luego se dio la vuelta educadamente y se dirigió tomar un poco más de vino. –Tengo la garganta seca- pensó Alexander intentando convencerse a sí mismo.
sorkunde a écrit:
Sorkunde respondió a la pregunta que momentos antes le había formulado Anzo y que recordó no haberle contestado.-Así es amado mío, así es, aunque se echa en falta ciertas personalidades, hace tanto que no coincidimos con ellos...Y allí permaneció la Duquesa, pensativa, recordando momentos vividos, el tiempo a veces hacía tanto daño distanciando a unos amigos de otros, que ese pensamiento entristeció a la mujer.

El regalo que la familia de los de Berasategui i Valls otorgaron con sumo gusto al joven barón, pareció gustarle al de Volpilhat, su gesto fue puramente la misma reacción de un niño, la Duquesa recordó a Alexánder de pequeño, la misma cara de sorpresa, de inocencia al obtener un preciado detalle que se ansiaba de tiempo. Y allí estaba su hijo, disfrutando de aquel momento junto a su amada, cuando se quiso dar cuenta la mujer, que el Barón le había dado las gracias, al menos humanidad mostraba el muchacho, pensó en aquel momento Sorkunde, así que le volvió a dirigir la palabra,esta vez con más cariño que momentos anteriores.


-No creo mi joven Reginhart que su padre vea problema alguno, sinceramente, es una belleza. La Duquesa hizo una pausa en el momento que anunciaban la entrada de Marim, que llegó hacía los presentes con paso firme y decidido, como su carácter había marcado desde antaño.

-Esperemos que vuelva pronto. Dirigiéndose de nuevo al Barón con una sonrisa, el cual reía también, pero dudaba la mujer que fuese causa de sus palabras, ya que podría haber causado un ingrato momento por la ausencia de Jehan.

Sorkunde pudo sortear con bastante desparpajo los desplantes que esta podía otorgar a quien se le pusiese por delante, intentó animarse durante toda la noche, pero no lo conseguía, sufría de una incertidumbre que tan solo una madre puede vivir en los momentos propios de su estado, el cariño y atenciones en todo momento de su esposo la hacían sentirse como la mujer más dichada del mundo, pensaba que no había mal que bien no contuviese, aunque lo notaba que no era él del todo, su risa era nerviosa, sus palabras aceleraban más deprisa de lo normal en su tono sereno, paciente y lleno de amor que le caracterizaba, aquello ensimismaba a la Duquesa en sus pensamientos y no disfrutaba de la velada, para nada.

Manteniendo el tipo en todo momento, los Duques siguieron saludando a los presentes en aquella fiesta, a algunos más cercanos con mayor atención, a otros menos conocidos con mayor tono de serenidad. Se alegraron de ver a Ducce por el banquete, pero a Sor se le hizo extraño no haberle visto acompañado por su prometida Lirdi, mujer de gran espíritu emprendedor, una mujer de armas tomar, aún así, saludo y permaneció callada, no le quedaban muchas ganas de seguir haciendo el paripé, siempre había sido cercana a la gente, en sus últimos meses de embarazo, tenía días en que era más agria que el vinagre, cosas de mujeres embarazadas, pensaban sus mas allegados.


-Bona nit senyor Ducce(buenas noches señor), tiene razón, hacía tiempo que no coincidíamos, en unos días marcharemos para Segorbe, así que dele recuerdos a su prometida.

Y Sorkunde acompañada en todo momento por Anzo, siguió dando una pequeña vuelta por entre los invitados, mientras observaba desde varias perspectivas el baile de su hijo y su futura nuera, y sin que el joven barón lo supiese, le seguía con la mirada, como cuando una leona va a cazar a su presa, sigilosa, silenciosa, totalmente concentrada para lograr establecer el mejor momento de echarle la zarpa encima, pero su interés no era ese, sino comenzar a conocer los comportamientos y reacciones del joven, dos años menor que su hijo Alexánder. Se fijo en como saludaba a las mujeres, siempre cortés y galán para su corta edad, se le veía orgulloso de ser el centro de atención de todas las miradas, algunas de sorpresa, otras de desconfianza, otras de complicidad, de admiración, de respeto, incluso pensaba la Duquesa que alguna de temor o de envidia.

En esos momentos, se acercó Claramunt a saludar a los Duques y sin darse cuenta, estos, volvieron a estar al lado de Reginhart, del cual, parecía que nunca se hubiesen separado en esos instantes. Sorkunde se quedó mirando a aquel hombre que parecía no tener modales alguno ante las presencias que tenía delante, pero le era conocido, y no sabía de qué, cuando él les hablo, recordó de repente que en uno de sus viajes por el Comtat lo conoció, en la preciosa ciudad capital, o eso creía recordar ella, así que opto por dirigirle la palabra.

-Así es, perdone mi indiscreción, ¿nos conocimos en Barcelona?.No pudo aguantar las ganas de preguntárselo, su embarazo la tenía bastante distraída los últimos meses, y su memoria lo sufría, costándole poder recordar detalles que no comprendía porque se le olvidaban.

En esos momentos, su hijo se acercó a ella dulcemente y le tendió su mano, Sorkunde no quería bailar, si quiera lo había hecho con Anzo, pero nunca pudo negarle ningún deseo a Alexánder, así que respiró hondo y acepto la invitación con una gran sonrisa. Su vientre molestaba durante los pasos del baile, pero no importaba, estaban resplandecientes mientras reían cortésmente y se movían al son de una música que les parecía celestial, sin duda, madre e hijo estaban muy unidos, y se les notaba a leguas el amor que se tenían, como si con ello se les fuera la vida. El avanzado estado de gestación le hicieron abdicar el intento de seguir bailando con Alexánder, así que la Duquesa quiso retirarse del baile y volver junto a su esposo que los miraba con cara de padrazo enamorado de su familia.
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Reginhart
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:29

Reginhart a écrit:
El que acababa de ser anunciado, el señor de Chodes, se acercó del barón y le saludó cordialmente. Reginhart le miró de pies à cabeza, bastante sorprendido, quizá un poco molesto, por el hecho que esté señor, que se pretendida noble, no tuviese el gusto de vestir elegantemente. Es seguro que al joven de Volpilhat no le gustaban tampoco los grandes trajes de mil colores, pero un poco de clase, ni elegancia y de finesa en el vestir era importante ya que mostraba la clase social a la cual se pertenecía, lo que era también importante. Pero le dejo a Justo José de Urquiza Lavalle el placer de no demostrarle mucho disgusto, aunque lo dejase ver para que él hombre entendiese que había mejores maneras de presentarse. Pero hasta en ese reproche, la mirada parecía cómplice y casi calorosa. El vino o el sol del país tenían sin duda alguna un extraño efecto en el barón de costumbre tan altivo y esa noche tan tolerante.
Sin embargo los ojos de Reginhart siguieron de piedra –o mejor dicho, de esmeralda– mientras que el don se presentaba y le ofrecía sus respectos. Entonces, y solo entonces, Reginhart sonrió cordialmente e inclinó levemente la cabeza para saludar.


Me es un gusto conocerle, señor de Chodes.

Y entonces el dicho señor le mostróó el regalo que le había traído. Cuando la espada fue descubierta, Reginhart la miró unos segundos con suma atención, el trabajo del pomo y del foro, antes de cerrar el pugno sobre el primero y sacar la lama del segundo. El ligero ruido característico al desenvaine de una espada acompaño el rayo del reflejo de la luz de las velas y Reginhart se sorprendió de la ligereza de la lama. Las palabras del de Urquiza no habían sido falsas, había sido forjada por un muy buen herrero.
Volvió a guardarla en su foro mientras que un paje que había acudido inmediatamente, esperaba que se la entreguen para irla a poner en los aposentos de Reginhart.


La utilidad puede a veces aliarse con la belleza y la finesa -A la mejor esas palabras tenían un doble sentido : el reproche del vestido y el agradecimiento del regalo- Espero me hagáis el favor de felicitar al herrero y de disfrutar de la fiesta.

[…]


Un hombre se acercó de Reginhart en uno de los raros momentos en los cuales no estaba rodeado de gente hablándole. Le habían ya indicado que él era el vicario y alcalde de la ciudad de Urgell, y por ello, fue inmediatamente recibido con un saludo de la cabeza, saludo a medio camino entre la cortesía de un barón y la devoción de un creyente. Al recibir el relicario, el de Volpilhat, después de haber se hecho el signo de la cruz frente a tal objeto, le tomó con sumo cuidado y lo observó de cerca, con grande felicidad.

Vaya… me he quedado sin palabras, podréis vos, al regresar a Urgell, bien que seguramente regresaremos el mismo día, decirle a los urgelinos que el heredero de Jehan les es a todos agradecidos por el presente, y por la hospitalidad y cariño, de los cuales espero también, pueda lo antes posible y lo más posible, disfrutar. Cada uno de los habitantes de Urgell, como los de Catalunya, o de Valencia y los de Aragon, tienen mi respeto y af…

En eso, caída del cielo, una joven dama casi se cae sobre el heredero del condado de Urgell y el alcalde de esta ciudad. Tardó cinco segundos Reginhart en entender lo que pasaba y en recordar lo que había pasado antes, pero cuando lo hizo, en su cara se dibujo una sonrisa divertida.

Señora de la Nit, veo que al fin os han dejado pasar, os agradezco de haber acudido, y os ruego me perdone por el primer mal trato que el guardia os ha hecho sufrir. Si tal es vuestro deseo, el hombre será castigado. -Se paró unos instantes y continuó mostrándole a la dama, con una inclinación de la cabeza, a Tanys- Dejadme os presento al alcalde de Urgell el señor Tanys Stewart, con quien estaba hablando antes de que llegaseis.

A la mejor con esas palabras trataba de dejar entender el ligero y casi paternal reproche que le hacia Reginhart a la dama de la Nit por haber llegado tan imprevisiblemente, pero la admiración que sentía en la mirada de esta quitaba al reproche todo disgusto posible. El barón recibió el libro que tenía una cobertura hermosamente bien hecha. Lo abrió y vio en la primera página que se trataba de un libro de las Vertudes.

Es un hermoso ejemplar, dama, se lo agradezco. Sabíais vos que el padre Stewart es también vicario de la ciudad de Urgell?

Fue entonces anunciado el secretario Real y la que era sin duda su acompañante, Reginhart sonrió cordialmente a los dos con quienes estaba hablando y se excusó.

Espero que gozareis ambos de la fiesta, permitidme os lo ruego.

Y con eso los dejó y se dirigió hacia Lyzander. El hombre era hombre que ya había tenido el honor de ver una vez, el día mismo en el cual había conocido al duque de Segorbe, nada más que contrariamente a ese segundo, no lo había vuelto a ver desde entonces. Lo que no le impedía sentir por él un gran respeto y un principio de afecto. Por ello el saludo de la cabeza que le hizo Reginhart fue casi menos leve que todos los precedentes. Besó también la mano de la prometida de esté.

Que gusto me da que hayáis respondido a mi invitación por la presencia.

Y el regalo que le fue hecho le hizo sonreír. Cualquiera podía ver que el tablero estaba jaqueado de los colores del condado de Urgell. Y esa sonrisa era más una sonrisa interior que otra cosa. Se recordaba, Reginhart, cuando su padre había recuperado el castillo de Balaguer, y la letra que le había entonces enviado, declarando que era una buena cosa tener un juego de ajedrez en el escudo, sobre todo para un Volpilhat. Y se acordaba el barón cuanto su preceptor había insistido en enseñarle ese juego, declarando que no era un juego pero un entrenamiento del espíritu y de la mente. Ya que un Volpilhat debía ser inteligente y astuto.
Perdido en sus recuerdos, Reginhart oyó la última frase de Lyzander y respondió en un murmullo.


Y para mí.

Lo único que quedaba por definir era que tipo de partida y sobre qué tipo de tableros habría que jugar… Con un movimiento de la mano Reginhart borró sus pensamientos y volvió a la realidad, sonriendo dio las gracias.

El primer baile había acabado, el Gobernador de Valencia y la Baronesa de Gurrea habían bailado con una gracia exquisita, los músicos se ponían de acuerdo sobre lo siguiente a tocar, y nunca entendió muy bien como, Reginhart se encontró de nuevo al lado de los duques de Segorbe, a los cuales se acababa de unir don Claramunt.
Una vez más, tercera vez de la noche, Reginhart se sorprendió que le quisieran conocer gente ya conocida, pero entendió cuanto cierta madrugada debía quedar callada. De todos modos, Reginhart tenía buena memoria, y sabía perfectamente que ese hombre, él ya lo conocía. Buscó unos segundos en sus recuerdos, y de repente se recordó.


Sois don Claramunt, me equivoco? Nos hemos visto a Malpertuis muchos años atrás, os acordáis? Cuando la baronía era aun de mi padre, habíais venido a visitarle, creo. Yo era todavía un niño…

La duquesa de Segorbe y su hijo habían empezado un baile. Buscó a su alrededor, y sin embargo, sintió que esa noche no bailaría. Vio al secretario Real cerca, y le apostrofó.

Don Lyzander, porque no sacáis a vuestra bella dama a bailar, vos que tenéis la suerte de tener una tan bella dama esta noche?
Delfin a écrit:
Sabía que tenía que haber aparecido antes, antes de que hubiese tanta gente, pero hacia tanto que no veia el mar que le fue irresistible el acercarse a él y contemplarlo, olerlo y admirarlo, aquel alegre grito de gaviotas, le había traído recuerdos de los paseos compartidos con su aitita y amama por el puerto, admirando los grandes galeones que esperaban anclados en el puerto esperando el alta mar para izar sus velas y lanzarse a surcar las bravías aguas del mar.

La fiesta ya estaba avanzada, muy avanzada, se distinguía por la ruidosa cacofonía que se filtraba hasta la calle, sabía que al menos la cena ya había llegado a su término, y que había dado comienzo el baile. Al llegar a la gran puerta que daba acceso al gran salón, vislumbró a un guardia al cual debía franquear si quería acceder a la fiesta, el soldado la miró de arriba abajo, escrutándola y calibrándola, hizo un amago de pregunta, pero esta nunca llegó a ser formulada, muriendo en sus labios en un ligero suspiro, y animándola con la mano perezosamente, la hizo pasar al gran salón.

El recinto era inmenso, y gran parte de la multitud que allí se congregaba se encontraba realizando un complicado baile.
Vislumbró en medio de la pista al señor gobernador de Valencia con una bella mujer en avanzado estado de buena esperanza, dedujo que se trataría de su madre, ya que había oído que estaba gestando, se quedó mirando nostálgicamente como madre e hijo realizaban el baile con mucho cuidado y mimo por parte del él, cuidando que nada le pasase y llevándola suavemente de giro en giro, recordó como cuando ella era pequeña su padre le enseñaba a bailar en el salón de casa, mientras su madre sentada en una butaca tocaba las palmas para animarles a llevar el ritmo, mientras, se reía de las payasadas de ambos hacían para sacarle la sonrisa.
Delfín recorrió el salón con la vista, mientras iba admirando los ricos tapices colgados, que reflejaban diferentes escenas religiosas , el salón estaba repleto de chispeantes luces, luces que lamian el techo lánguidamente como si fuera una imitación de los danzantes que abajo bailaban alegremente, la música dejó de sonar, y los bailarines empezaron a dispersarse por el gran salón, formando corros alegres en animadas conversaciones, no muy lejos , se encontraba el señor gobernador que se había acercado a la mesa donde preparaban las bebidas, se aproximó para hacerle notar su presencia....


-Señor gobernador, buenas noches tenga!!!!........el saludo fue acompañado con una reverencia ,Alexander giró la cabeza y entrecerró los ojos para observarla, estaba serio, parecía que le había interrumpido en sus pensamientos, unos pensamientos que no deseaba compartir con nadie por lo que pudo notar, en ese momento pareció que por su nublosa mente cruzó un rayo de luz reconociéndola y acto seguido se extendió una sonrisa por su hermoso rostro.

-Vaya Delfín, por fin llegasteis, pensé que no apareceríais. - Levantó una de sus cejas, medio interrogándola por su tardanza...

-Lo lamento , creo que me he demorado demasiado en mi paseo por la ciudad, pero ya me encuentro aquí para poder ofrecerle este presente al joven barón...entre sus manos llevaba una mediana botella en la cual se divisaba un complicado entramado en forma de relieve era algo que ya habían comentado anteriormente.......sabia que aunque sus explicaciones fuesen un poco vagas acerca de su tardanza, el gobernador la comprendería y no ahondaría mas en el tema.

-Por cierto sabría decirme, donde podría encontrarle, ya que realmente no lo conozco, y solo se dé su apariencia que es pelirrojo y bien parecido ...preguntó observando el gentío que les rodeaba, el gobernador hizo un movimiento hacia una de las esquinas del salón, y Delfín dirigió su mirada hacia donde señalaba, en medio de un grupo había un joven con una preciosa mata pelirroja, y sonreía a los allí congregados, se notaba que estaba disfrutando de la fiesta.....

- Si me perdonáis - hizo una reverencia y enfiló hacia donde se encontraba el barón, pero en ese momento titubeo un momento y volviendo sobre sus pasos , regresó al lado del gobernador.

– Señor gobernador, me han entrado mis dudas sobre este humilde presente, espero que no le ofenda al barón, pero sabiendo que fue por un familiar suyo, por el cual esta bebida tiene nombre....las palabras iban muriendo en sus labios, ante la incertidumbre que la asaltó.
Alexander miró directamente a los ojos de Delfín y por un segundo no dijo nada, luego afloro una sonrisa en su boca y contesto:


-No lo creo Delfín, el joven Barón tiene muy buena disposición esta noche, adelante.

Ante los ánimos renovados que le había impulsado Alexander, Delfín enfiló hacia donde se encontraba el joven homenajeado, se acercó hasta donde estaba, en esos momentos estaba con una persona conversando animadamente ,a la cual Delfín no reconoció, se paró delante de ambos y con una inclinación en forma de reverencia se presentó...

-Bona nit, Barón de Malpertius..miró a la otra persona para saludarla también caballero- haciendo otra reverencia menos acusada, fijó su mirada en el joven barón, el cual poseía una mirada, que para la corta edad que ostentaba, denotaban una inteligencia de adulto...

- Perdonar que me presente de esta manera, mi nombre es Delfín de Urdaz, chambelán del Reino de Valencia...querria poder entregaros este humilde presente, que anteriormente fue también otorgado a vuestro abuelo, el rey de Aragón Jaime l , de cuyo acontecimiento quedó grabado en los juglares, y en sus cantares se cuenta como una joven se acercó a él y le ofreció esta dulce bebida a lo que él respondió muy complacido al pobar su agradable sabor “ ¿Qué es aixo? -¿Que es esto? Y la joven respondió: “Es leche de chufa”, a lo que el rey le replicó diciendo, “¡Aixo no es llet, aixo es or xata!” (¡esto no es leche, esto es oro, guapa¡), de donde algunos atribuyen el nombre a esta bebida.
Espero que el sabor le sea tan agradable como le fue a su abuelo, es de una cosecha del pueblo de Xátiva y por ahora son pequeñas las cantidades que se consiguen, pero este es un obsequio del pueblo de Valencia hacia su señoria..
.le extendió la botella mientras hacia una profunda reverencia, cuando noto que de sus manos la botella se desprendía, se incorporó y ante la mirada del barón que con un pequeño asentamiento de cabeza , le agradeció el presente, Delfín se fue retirando.
Volvoreta a écrit:
Escucho la dulzura con que Alexander le proponía un descanso y asintió, efectivamente el día siguiente sería realmente agotador, ambos tendrían que demostrar su pericia en las justas, después de escuchar misa en la Catedral.

Volvoreta tomó el brazo de Alexander y ambos se dirigieron a las mesas, tomaron una copa de vino y observó como su prometido se abstraía contemplando a los presentes, ella por unos momentos también observo la algarabía y felicidad que reinaba por el gran salón tan magníficamente decorado. Entre la multitud observó caras amigas, otras solo eran conocidas y algunas que no había visto en su vida, aunque oyera hablar de ellas y su buen hacer.

En esas estaba cuando escucho anunciar la llegada del Señor de Chodes, se alegró de verlo, hacía tanto tiempo que no lo veía, así que pidió disculpas a Alex y se dirigió a saludar a Urquiza justo en el momento que el de Volpilhat se acercaba a saludarle, quedó a un lado para no interrumpir mientras pensaba si su intención no sería demasiado osada; vio a Alexander con su madre salir a la pista y sonrió al ver la dulzura con que el hijo llevaba a la madre, nada mas bonito que aquella tierna escena, pensó para si. Observaba al joven Barón, en sus ojos y en sus pies se reflejaba y transmitía el ritmo y sus ganas de bailar, escucho como este invitaba a Lyzander ya Yogi a salir a bailar, y en cuanto el Barón quedó un momento a solas, se acercó decidida y dijo:


Señor, veo sin temor a equivocarme que amáis la música y que el ritmo está impreso en vos, tal vez sea un atrevimiento por mi parte – sintió como sus mejillas tomaban calor y color pero continuó- me concederíais el honor de bailar una pieza con vos?
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Reginhart
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   Dim 27 Avr 2008, 19:30

Urquiza a écrit:
Muchas personas solían cometer un serio error al conocer a Urquiza: pensaban que por tener un aire campechano y jovial era, además, un necio y un simple. Nada más lejos de la verdad que esa apreciación. Levemente apenado, Urquiza se dió cuenta que también el joven Barón se había confundido. Entendió perfectamente la ironía de la frase final, y no le costó trabajo develar lo que estaba pensando Don Reginhart.

Urquiza, alejándose unos pasos del Barón, se quedó observándolo. Luego miró su propia ropa. Si bien era un atuendo de elegante sencillez y corrección, no presentaba todos los lujos que, al parecer, se estilaban en este tipo de reuniones.

Es evidente que este muchacho se ha confundido conmigo, pensó Urquiza. No logra ver que soy un soldado antes que un cortesano. Yo era mas joven que él cuando tuve que trabajar y luchar para salvar y mantener mi vida. Me crié entre hombres rudos que me hubiesen degollado, o violado, o ambas cosas, a la menor señal de debilidad mía. No me la pasé sentado en vistosos orinales de oro, mientras un ejército de lacayos me limpiaban servilmente el trasero. Por mis acciones el rey Imnaril me honró con este titulo. Lo poco que soy, lo gané a pulmón, no me vino de arriba como consecuencia de haber sido gestado por un útero de privilegio.

Luego miró sus manos, vastas y llenas de cicatrices, que bien sabía podían descabezar de un cachetazo a un hombre maduro, ni digamos ya un niño.
Aún es joven, se dijo el de Chodes, espero llegue a aprender que son manos como estas las que lo han protegido durante toda su vida.

Sin ánimo de arruinar la fiesta, Urquiza se retiró silenciosamente.
Reginhart a écrit:
La música se paró. Los bailarines aprovecharon para ir a beber una copa de algún licor fresco que les diera de nuevo fuerza, los músicos se entretuvieron sobre la próxima canción para tocar. El mandolín deseaba tocar algo movidísimo para que ya se cansaran todos entre risas y aplausos, la flauta proponía cinco segundos más de pausa porque tenía la garganta seca, pero la lira y el tambor, más perspicaces y habían notado la escena que describieron luego a sus distraídos compañeros bajo el pedido del músico de cuerdas.

¡Os lo digo yo! He visto como la baronesa se acercaba del Barón. ¡Ma da! ¿Cómo que ya no sé lo que digo? ¡Lo he visto clarito clarito con estos dos ojos míos que muy bien me sirven aun! Na, cual, hombre que es que están ciegos. Tamborlete, ¿verdad que si?
- ¡A mí ni me metas Lirico!
-¡Pero si tu también los has visto! ¡Si hasta te vi sobresaltarte cuando dijo que si!
- ¿Porque me hubiese sobresaltado?
-Dale, que no conocemos muy bien al barón, sé, pero de ahí a que seamos tontos como para no ver que no es un precioso sonriente… Así que no me digas que no lo has visto ¡porque te vi!
-Vale, vi como la Baronesa de Gurrea le hablaba y como el de Volpilhat le decía que si, pero de ahí a insinuar que…


Y en eso se hizo la prueba exacta que al que sus compañeros llamaban el Lirico, esperaba. El barón de Malpertuis acababa de disculparse con aquellos que le rodeaban, y había hecho una galante reverencia a la baronesa de Gurrea, quien había respondido con una graciosa reverencia y un delicado movimiento de sus vestidos violetas. Los tres incrédulos músicos estaban boquiabiertos, y al Lirico le brillaban los ojos de fiereza de haber tenido la razón.
Reginhart hizo entonces, sin perder de vista los ojos de Volvoreta, un signo de la mano a los cuatro músicos, para pedir que el baile siguiente empezara.
Con mucho pánico, los cuatro compadres tomaron sus instrumentos rápidamente, y como por arte de magia, empezaron, al mismo tiempo, la misma música. Como si el instinto de sobrevivir, igualado en los tres, les hubiese hecho ponerse mentalmente de acuerdo.
La canción era lenta y suave, la flauta y la lira sobretodo tocaban y tenían varios solos, mientras que el tambor y el mandolín sonaban solo de vez en cuanto con ritmos pasibles de la melodía.

Reginhart había agarrado con su mano derecha, la mano izquierda de la baronesa, y su otra mano estaba suspendida a unos milímetros de la cintura de esta, mientras que la segunda mano de la baronesa estaba suspendida a unos milímetros también, del hombro y cuello de Reginhart.
Los pasos eran lentos y de repente, el joven barón, se había sentido extraño, y ya no miraba a la bailarina sino que al resto de la sala, para evitar de cruzar la mirada de Volvoreta.

Cuando chico, su preceptor nunca había fervorizado el estudio de las artes. Lo hubiese hecho tal vez si Reginhart hubiese demostrado ser un mejor alumno para las otras cosas y entonces hubiese demostrado ser capaz de aprender otras materias, pero al raposo nunca le había gustado demasiado estudiar, y por ello, el preceptor le penalizaba sin enseñarle mas que lo estricto necesario de las materias artísticas. Para Reginhart no era un castigo, pues de verdad poco le importaban también esos aspectos del estudio. Sin embargo la gobernante del castillo de Malpertuis había convencido al mayordomo de convencer al preceptor de darle al hijo de Jehan y de Elissa, clases de danza, ya que no se le habían dado de arpa –en la familia, la que tocaba el arpa, era Marguertite, la hermana de Reginhart, y el arpa era una tradición familiar que se pasaba de generaciones en generaciones con todo y el instrumento ya muy viejo de historias.
“La Dama Elissa era las más bella mujer del Reino Francés y sin duda en la Corona de Aragón no había más bella infante que ella, podría ser posible que el hijo mayor de una tal perla brillante, el pequeñito Reginhart, ¿sea mal-gracioso? No señor, ¡no lo permitiré! La danza, señor, es la gracia de un ser y es buen noble el gracioso. La danza, señor, es obstinación del bailarín, y es buen trabajador –y estudioso– el obstinado. La danza es también la estrategia del hombre, y es buen militar el estratega. Y la danza es la ambición del joven, y buen político que es el ambicioso. Entonces decidme, señor, ¿porque Reginhart no tendría derecho de ser preparado a todas esas disciplinas a las cuales la danza introduce?” Y durante horas y horas se podía oír a la gobernante argumentar de esa manera. Tanto, que el preceptor aceptó –no se sabrá nunca si por convencido o porque ya no soportaba a la pobre mujer– a condición que ella le encontrase a Reginhart una mujer sin perversión con quien bailar. Y ella se había encontrado a ella misma.

El raposo agradecía el cielo que hubiese crecido desde entonces, pues aun se acordaba cuando apenas estaba aprendiendo los pasos más básicos, y que le llegaba a la buena mujer apenas hasta la panza regordeta. Ahora era del tamaño de cualquier adulto, y solo su delicadeza de trasgos físicos y su fina talla de cuerpo de niño podían aun molestarle, pero sabía muy bien que crecería un poco más en alto y bastante en ancho los dos años que seguirían el aniversario que celebraba.

La música, poco a poco, aumentó su cadencia y su ritmo, aunque quedase en un registro suave. Volvoreta se hizo una mariposa de la cual las alas eran su bello vestido, y rodeo con esas olas de mar a Reginhart. El hecho de haberse perdido en sus pensamientos le había dado al raposo más fluido, y ahora su mano ya no estaba suspendida, sino que le había puesto sobre la cintura de Volvoreta, sin acercarse de ella sin embargo. En efecto, los cuatro brazos estaban tendidos y entre los bailarines hubiese podido estar una tercera persona sin que se tocasen ninguno de los tres entre ellos. Lo que era obvio pues así se bailaba en sociedad, y más aun con una casi perfecta desconocida como lo era la baronesa para el barón.

Dieron muchas vueltas los barones, y sin pensar en esa impresión que tenia de volar y que a demás le agradaba, Reginhart solo la sentía a ella (a esa impresión).

De reojo, Reginhart vio como una joven mujer (Delfin), que no conocía, hablaba con el prometido de la cual con quien bailaba.
Volvoreta a écrit:
Volvoreta correspondió a la reverencia de Reginhart con una graciosa inclinación al tiempo que con un suave movimiento recogía su falda mientras depositaba su mano sobre el brazo del barón y salía con él a la zona de baile.

La música comenzó a sonar suave y lenta, el barón tomo la mano de Volvoreta y esta posó las yemas de sus dedos sobre su hombro al tiempo que este lo hacia sobre su cintura sin apenas rozarla

Siguiendo el ritmo de la música comenzaron a moverse, la Baronesa no pensaba que el de Malpertuis pudiera ser tan experto en el terreno de la danza y se sintió gratamente sorprendida ante la maestría del joven, ante la suavidad y agilidad de sus movimientos.

Notó como la mano se deslizaba un poco más por su cintura sosteniéndola firmemente ante las vueltas que daban al aumentar el ritmo de la melodía

Klohita a écrit:
La Senyora d'Agramunt, que habia estado todo el tiempo en un rincon de la sala observando el espectaculo, decidio retirarse.
Para ella, ya habia sido demasido por hoy, llamo a uno de los sirvientes y envio un mensaje al cochero y a su guardia para ke esten prestos a salir cuanto antes hacia Jativa.


-Rapido alisten el carruaje y disponganse a salir cuanto antes!!

El cochero miro a la dama sin entender el motivo por el cual se iban tan rapido de la fiesta y de esa forma, pero no se atrevio a preguntar a su senyora ya que sabia cual era su lugar y solo cumplia con su trabajo.

Klohita subio al carruaje y no hacia mas que pensar en lo visto y oido.

Reginhart a écrit:
La música calló. Reginhart realizó que estaba ya demasiado cerca de la baronesa, y a penas la lira tocó la última nota, él le hizo una reverencia a la dama y se retiró de la pista de baile. Se acercó a los duques de Segorbe y al joven –mayor que él no obstante– Gobernador de Valencia. Les saludó de nuevo con una ligera inclinación de la cabeza, y al ver que el señor de Chodes empezaba a retirarse, y viéndolo pasar a su lado, se dio cuenta de que no había sido muy amable con él. Le retuvo unos instantes, para decirle unas palabras de amistad.

Poco después, fue la Dama d’Aglarmunt que decidió partir, y Reginhart se preguntó si en ese lado de los Pirineos no era, como en Francia, costumbre partir después del anfitrión. Quienes eran en ese caso, él mismo y el Gobernador de Catalunya.

El joven barón empezaba ya también a cansarse.
La velada había sido larga y la noche ya estaba avanzada.
Una sonrisa casi tímida fue dirigida hacia la baronesa de Gurrea cuando le beso levemente la mano, después de haberlo hecho a la de la duquesa de Segorbe.


Señoras, me disculparais, pero es ya hora de que me retire. Se inclino con el chambelán y su hijo. Duque, Gobernador, buenas noches.

Alzo las manos y miro a toda la sala. Aplaudió una vez, mirando esta vez a los músicos.

La música puede parar. Y de nuevo miro a los presentes, sonrió, y hablo en voz alta para que todos le oyesen. Caballeros, damas, mucho gusto me ha dado veros, pero la noche es corta, y mañana será un largo días. Os deseo paséis una buena noche en el Predables o donde dormiréis.

Miro al Gobernador catalán, invitándolo a salir con él. Eran, después de todo, anfitriones los dos. Y se habían puesto de acuerdo, el Gobernador acompañaría al barón a sus aposentos.

Un paje anuncio en voz alta, mientras que Hanseatic y Reginhart, juntos, empezaban a salir.
El barón de Malpertuis y el Gobernador de Catalunya se retiran.


Urquiza a écrit:
Urquiza se estaba retirando meditabundo, cuando el barón de Malpertuis le dirigió unas palabras. Como es natural, se detuvo para escucharlo. Reginhart se expresó en términos amistosos lo cual, en el fondo, avergonzó a Urquiza. Se dió cuenta que, como de costumbre, había estado bastante grosero con el joven barón al apresurarse a juzgarlo, por lo que quizás fuese una frase del todo fortuita, sin ironía alguna.
Urquiza le aseguró su propia amistad y la de Chodes, y se despidió de él manifestándole las mejores intenciones.
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MessageSujet: Re: [Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble   

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[Archivos RP] FdB - Palacio de los Gobernadores, banquete noble
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